Sociedad
A las faldas del Citlaltépetl, esperan cuerpos de muertas en Manhattan
Blanca Barrios Vázquez reveló que los cadáveres de su hermana y sobrina serán cremados, porque esa era la voluntad de ambas
Fernando Pérez Corona
Ciudad Serdán, Pue.- Rosaura Barrios Vázquez y su hija Rosaura Hernández Barrios murieron en el derrumbe de un edificio de Nueva York. La mujer de 43 años de edad era oriunda de San Francisco Cuautlanzingo, junta auxiliar de este municipio.
En 1989, después de casarse con Fernando Hernández, la mujer migró a "La Gran Manzana", donde ambos procrearon a su primogénita, quien ya tenía 22 años de vida, era chef y sabía hablar español, inglés y francés. En la Unión Americana también nacieron Óscar y Celia, que tienen 15 y 6 años de edad, respectivamente. El varón resultó herido en el evento de esta semana y está internado en un hospital.
En el pueblo localizado a las faldas del volcán Citlaltépetl, los familiares de las dos mujeres muertas en Manhattan pidieron a las autoridades locales repatriar los cuerpos de ambas, previo acuerdo con el viudo de Rosaura, quien ha decidido quedarse allá con sus otros hijos.
Este viernes, en entrevista, Blanca Barrios Vázquez reveló que los cadáveres de su hermana y sobrina serán cremados, porque esa era la voluntad de ambas; "no querían estar enterradas", refirió la enfermera de profesión, quien admitió que sus padres Celia Hernández y Fernando Barrios no están de acuerdo con esta decisión.
Blanca tiene su residencia oficial en Tehuacán. Allá, su hija Anel trabaja como reportera de un noticiario de televisión por cable. Irónicamente, tuvo la responsabilidad de difundir esta semana la información del desplome del inmueble, sin saber que en este evento perdían la vida su prima y su tía.
En el 125 de la calle Central hay una casa de dos pisos de color azul cielo, donde no hay moño negro, pero al fondo del inmueble desde un altar en una habitación amplia. Ahí las imágenes de un Cristo, la Virgen de Guadalupe, el Sagrado Corazón de Jesús, el Divino Salvador, el ángel Gabriel cobijan tres fotografías de Rosaura y su hija, quienes estuvieron en San Francisco Cuautlanzingo hace dos años, de visita, por última vez, sin saberlo.
Blanca pidió al reportero no entrevistar a doña Celia y don Fernando, pues ambos padecen del corazón y si bien han resistido la noticia, consideró que hablar sobre el tema podría ser perjudicial para su salud.
Los ancianos no han cambiado abruptamente sus actividades cotidianas. Él permanece en un sillón colocado a un costado del primer patio, donde un mantel amarrado de las puntas y el techo de su casa, le ofrecen la sombra para ver cómo transcurre el día, mientras come semillas de girasol tostadas.
Ella: chaleco de lana y suéter —pese a que es un día caluroso— conjugan con la trenza de cabellos largos entrecanos que le caen hasta media espalda. Camina de un lado al otro, para checar que todo esté listo en la tienda que le montó su hija Rosaura, en la casa que amplió su hija Rosaura, en los chiqueros, en las recámaras...
Este viernes, Blanca reveló que empezarán los rosarios para pedir por las almas de sus familiares. A la distancia, consideró que estaría bien saber qué pasó en Manhattan, buscar culpables; pero, al final, concluyó que eso no devolverá a la vida a su hermana, ni la de su sobrina, por lo que si nunca se sabe qué pasó... no le importa.