Sociedad
El escritor Arturo Pérez Reverte se luce ante Carmen Aristegui
El tema de la charla, supuestamente era La real Academia Española de la Lengua y su presencia en México
La periodista Carmen Aristegui ha tenido el atrevimiento de entrevistar anoche en su programa –entrevista grabada– al escritor, académico Arturo Pérez Reverte, quien con su simple mirada glauca, habló poco, pero muy sustancioso.
Pérez Reverte se comportó al estilo de lo que él es: el viejo y veterano soldado de los tercios de España, el capitán Diego Alatriste; de hablar poco y de profundas miradas que lo dicen todo.
El tema de la charla, supuestamente era La real Academia Española de la Lengua y su presencia en México, aprovechando precisamente la presencia del “Profesor de esgrima” en la FIL de Guadalajara, adonde acudió a la presentación de su libro “El Quijote escolar de la RAE”, donde el escritor habla de “miles de Sanchos en el mundo que intentan ser Quijotes”.
La presentación del libro fue exitosa, pues asistieron más de un mil quinientos lectores jóvenes y entusiastas y a la vez fue transmitida por radio XEW el domingo antepasado, durante el tercer centenario de la existencia de la Academia de la Lengua, cuya misión especial a través de tres siglos ha sido “cuidar y velar por el buen uso de lengua”; cosas estas que la Aristegui pareció desconocer, pues a su estilo desvió la entrevista a lo que ella está acostumbrada: “la publicación reciente del último libro” de su autor invitado.
Pero esta vez la artimaña no le ha resultado.
Al llevar al escritor, que es sin la menor duda el más leído de habla hispana en nuestros días, al tema de su “últimos libros” ha caído en el error de entremezclar “El Tango de la guardia vieja” con “El Francotirador solitario”, cuando entre ambos textos existe más de año y medio de distancia entre sus publicaciones.
Ignora la entrevistadora de pacotilla que Pérez Reverte, simultáneamente a la escritura de “El tango de la guardia vieja” ha publicado en su web, casi semana a semana la serie: “Un Libro en construcción” en la qué desglosa, hace la disección o autopsia verbal de cada uno de los personajes, de los lugares que describe; las situaciones y, vamos, hasta el vestuario y las escenografías.
Y en la escritura de “El Francotirador solitario”, el protagonista de “Territorio comanche” relata su vivencias emocionantes, impactantes de ver pasar a centímetros del rostro los vagones del metro en los túneles obscuros, dejando escasos segundos para que los grafiteros desempeñen su peligrosa labor de arte urbano.
De todo esto, la Aristegui ha dejado manifiesta constancia de desconocer todo e ignorar todo. Vaya lección que le dio “El pintor de batallas”. ¡Ojala y le sirva para algo!