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Sociedad
Los estudiantes fueron sorprendidos por un grupo porril a las 3:25 am; los atacaron con palos y tubos
Universitarios que se encontraban en huelga de hambre en el zócalo de la ciudad fueron desalojados la madrugada de este domingo por un grupo de personas armadas con tubos. Aunque por la mañana se indicó que de los 26 estudiantes que estaban en el plantón se desconocía el paradero de tres, más tarde fueron localizados.
Julia López narró que los estudiantes del campamento fueron sorprendidos por un grupo porril a las 3:25, que los agredió con palos y tubos, deteniendo selectivamente a siete de sus compañeros que se los llevaron en una camioneta negra. Entre los asegurados estaban: Fidel Sánchez, Gibrán Ramos y Juan Carlos Serrano.
Los estudiantes que hacían su protesta en el zócalo citadino eran integrantes del Colectivo Universitario de Educación Popular (CUEP), de la organización YoSoy132, la Liga Estudiantil Democrática y el Frente Estudiantil por una Educación para Todos.
Algunos universitarios lesionados fueron auxiliados por meseros y taxistas que se encontraban en el lugar.
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“Los golpeadores y policías se dedicaron a destruir todo lo que se encontraba en el zócalo. Corrí. Nos reunimos en la Casa de Estudiantes Emiliano Zapata (CEEZ) hasta donde llegaron patrullas y vehículos sin placas”, relató un joven a este portal.
En comunicados difundidos por redes sociales, los colectivos hicieron responsable de los hechos al gobernador Rafael Moreno Valle, al presidente municipal Antonio Gali Fayad y al rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Alfonso Esparza Ortiz.
Condena la BUAP agresión a estudiantes
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla condena enérgicamente la agresión a los estudiantes producida en la madrugada de este domingo. La BUAP descalifica las versiones de que fueron "los porros" de la Rectoría de la universidad los que provocaron estos lamentables incidentes.
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Además, la BUAP lamenta profundamente el altercado y reprueba cualquier hecho de violencia sin importar quien lo genere; estará pendiente del deslinde de responsabilidades correspondiente que derive de este hecho.
Tras cuatro semanas de negociaciones para establecer compromisos con el grupo de estudiantes del CUEP y una vez que el pasado viernes se consiguió una propuesta de Seminario de Orientación por parte de este grupo, es importante destacar que la BUAP contestó a la propuesta académica de una forma rápida (en el mismo día) y haciendo las precisiones metodológicas y de calidad necesarias para garantizar los mejores resultados, además de brindar los espacios físicos, óptimos y disponibles.
Como institución la BUAP se destaca por ser plural y donde caben todas las opiniones y posturas, cualquiera que sean éstas, y refrenda su apoyo irrestricto a todos y cada uno de los miembros de su comunidad.
Educación gratuita
Desde el pasado 5 de febrero Francisco Ramos, de la Facultad de Derecho; Miguel Ángel García, de Economía; Gabriela Zambrano, de Ingeniería, y Juan Carlos Serrano, de Biotecnologías iniciaron una huelga de hambre en la plaza pública para exigir que se les permita el uso de aulas para dar cursos propedéuticos gratuitos a aspirantes a ingresar a la casa de estudios.
Explicaron que desde 2010 iniciaron cursos de preparación dirigidos a jóvenes que no pueden pagar los seminarios oficiales que ofrece la rectoría de la BUAP para presentar el examen de admisión.
Francisco Ramos relató que este año al menos mil 800 jóvenes han solicitado la inscripción a este taller gratuito impartido por estudiantes de licenciatura de la BUAP, pero rectoría ha cancelado el uso de las instalaciones para impartirlo.
“Pedimos un respeto al derecho universitario a generar proyectos académicos en pro de la sociedad, nosotros creemos que no estamos fuera de la legalidad, que estamos en un proyecto que es en beneficio de las personas que no pueden pagar el seminario que ofrece la BUAP”, reclamó.
Señaló que en otros años han tenido que dar la preparación para el examen de admisión en los parques del Centro Universitario, pero desde el 2014 ya no les permitieron siquiera el ingreso, por lo que tuvieron que buscar aulas alternas de otras escuelas.
El año pasado, aseguró, de mil 600 jóvenes que tomaron este curso alternativo un total de mil 532 lograron pasar el examen de admisión de la BUAP.
Acusan golpes y tortura
"Nos dijeron que nos iba a pasar lo de Ayotzinapa (...) pensé que nos iban a matar en ese momento", dijo Fidel Sánchez, uno de los estudiantes que fue golpeado y privado de su libertad durante el desalojo de un campamento de mantenían 23 jóvenes en el zócalo de la ciudad de Puebla.
Los jóvenes indicaron que la mesa de diálogo que tenían con las autoridades universitarias se rompió desde el martes, ya que los requisitos para darles los salones eran cambiados de manera constante y también porque los estaban amenazando.
En conferencia de prensa narraron que un grupo de 40 encapuchados se acercó al campamento con varillas, palos y tubos en las manos, los rodearon y comenzaron a golpear a sus compañeros huelguistas.
Cuando salieron los estaban esperando afuera para seguirlos golpeando, a algunos los persiguieron hasta los portales, donde meseros y taxistas los quisieron ayudar pero también fueron agredidos.
De los 23 estudiantes que estaban en el campamento ocho fueron subidos a una camioneta negra con vidrios polarizados.
Al ver que sus compañeros eran detenidos, alumnos pidieron auxilio a los policías estatales y municipales que estaban en el zócalo, pero sus llamados no fue atendidos y se burlaron de ellos.
"Nos dijeron que nos iban a matar"
Fidel llegó con la cara hinchada y con golpes en el rostro a la rueda de prensa que el CUEP organizó la tarde de este domingo. La camisa a cuadros que llevaba puesta estaba llena de tierra y él estaba despeinado.
Contó que después de que le pegaron a él y a otros siete compañeros, los subieron a unas camionetas negras, sin logotipo pero que son del estilo del Grupo de Operaciones Especiales (GOES).
En la camioneta los siguieron golpeando e insultando. Fidel casi no podía respirar porque se pararon en su cara y con la sangre que le salió de la boca y nariz se estaba ahogando.
"Nos dijeron que nos iban a hacer lo mismo que los normalistas (de Ayotzinapa, Guerrero), que a ver quién nos encontraba después. Hubo muchas torturas sicológicas (...) para todo nos decían que nos iban a matar", relató el estudiante de la facultad de Economía.
El universitario y sus compañeros fueron dejados a la orilla de la ciudad, cerca del Parque Industrial.
"Cuando nos sacaron pensamos que era para matarnos (...) nos pasó nuestra vida por la mente (...) Tuvimos mucho miedo, en verdad creíamos que nos iban a matar", dijo el estudiante.
A los cuatro hombres les quitaron los pantalones y los zapatos. Tuvieron que caminar un trecho largo hasta llegar a una casa, donde les dieron ayuda y comida.
"Caminaban encima de nosotros"
Marisol, de 17 años de edad y quien busca entrar a la BUAP, contó que cuando vio que golpeaban a uno de sus compañeros intentó ayudarlo pero recibió un puñetazo en la cara que la noqueó, luego la jalaron del pelo hasta meterla a un automóvil.
Allí colocaron a las mujeres abajo y a sus compañeros encima, los encapuchados caminaron encima de ellos aplastándolos.
"Los encapuchados nos decían que nos iba a pasar lo mismo que a los de Ayotzinapa (...) No podíamos mover la cabeza porque nos aplastaban con sus zapatos en el cuello", dijo la jovencita.
La menor de edad también fue tocada por sus captores con el pretexto de que buscar si tenía celular.
Luego sostuvo que los amarraron y que en ningún momento los dejaron de insultar o de golpear.
Sus integrantes aseguraron que seguirán luchando para dar los cursos gratuitos y para recuperar la vida democrática al interior de la universidad.