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¿Los reyes magos en verdad se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar?
A lo largo de los años en México y muchos países más se espera cada 6 de enero la visita de los tres reyes magos, quienes llenan de alegría los ahogares al dejar presentes a los niños.
Pero esta tradición que parte de la Biblia y de la visita que recibió Jesús por parte de unos sabios de oriente no es del todo basada en el libro.
¿Cuántos eran?
Para empezar el primer dato que hay que aclarar respecto a los tres reyes magos: La Biblia no afirma que fueran tres las personas que le llevaron presentes a Jesús, algunos suponen ese número por la cantidad de presentes que recibió.
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¿Cómo se llamaban?
Un segundo dato importante son sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. La Biblia no señala que esos fueran los nombres de los visitantes, pero sí menciona los regalos que le llevaron a Jesús: Oro, incienso y mirra.
En la Biblia católica, en el Evangelio de San Mateo (capítulo 2, versículos 1-12), dice: “Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén… Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén… Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.”
Las primeras referencias respecto a sus nombres parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina bárbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea, y en un evangelio apócrifo, Evangelio armenio de la infancia, en que se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard.
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En este último se lee: “Pero al cabo de tres días, es decir, el 23 de tébeth, que es el 9 de enero, he aquí que los magos de Oriente, que habían salido de su país hacía nueve meses, y que llevaban consigo un ejército numeroso, llegaron a la ciudad de Jerusalén. El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo, Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes. El primer rey, Melkon, aportaba, como presentes, mirra, áloe, muselina, púrpura, cintas de lino, y también los libros escritos y sellados por el dedo de Dios. El segundo rey, Gaspar, aportaba, en honor del niño, nardo, cinamomo, canela e incienso. Y el tercer rey, Baltasar, traía consigo oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio.”
Presuntamente, la primera vez que surge el nombre con que hoy los conocemos es en un friso en la Iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la Procesión de las Vírgenes, conducida por tres personajes vestidos a la moda persa en actitud de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior y Balthassar.
¿Eran Reyes?
Como lo vimos en la porción bíblica de Mateo, a estos hombres se les identificó como “magos de Oriente”; pero en las Escrituras no se les menciona con el título de reyes.
“Después de que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente”, expresa la Biblia, en la traducción Nueva Versión Internacional en el capítulo 2, versículo 1, de Mateo.
El papa emérito Benedicto XVI escribió el libro La infancia de Jesús, en el que explica que “El término «magos» tiene una considerable gama de significados. La primera de las cuatro acepciones principales designa como «magos» a los pertenecientes a la casta sacerdotal pers”.
“En el relato de San Mateo sobre los magos, la sabiduría religiosa y filosófica es claramente una fuerza que pone a los hombres en camino. Los hombres de los que habla Mateo no eran únicamente astrónomos. Eran «sabios»; representaban el dinamismo inherente a las religiones de ir más allá de sí mismas… estos hombres son predecesores, precursores de los buscadores de la verdad, propios de todos los tiempos”, agrega el texto.
Sobre si son reyes o no, el mismo libro explica: “La promesa contenida en estos textos (Isaías 1,3; Salmo 72,10 e Isaías 60) extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis-Tartesos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa. El rey de color aparece siempre: en el reino de Jesucristo no hay distinción por la raza o el origen. En él y por él, la humanidad está unida sin perder la riqueza de la variedad”.
¿En qué animales viajaban?
Al pensar en los reyes magos también vemos a los animales en que viajan: Un camello, un caballo y un elefante. Sin embargo en ninguna porción de la Biblia se menciona específicamente cómo se transportaban estos sabios. Lo único que se menciona es que llegaron a ver a Jesús.
Pero muchos niños acostumbran dejar agua afuera de su casa, para que los animales que transportan a los reyes se refresquen en su largo viaje.
“Jesús nació en Belén de Judea durante el reinado de Herodes. Por ese tiempo, algunos sabios de países del oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella mientras salía y hemos venido a adorarlo»”, dice la Biblia en Mateo 2:1, en la Nueva Traducción Viviente.
¿Qué color de piel tenían?
Como leímos anteriormente, se pensaba que los reyes venían de Europa, Asia y África, algo que tampoco la Biblia registra, pero si dice que venían de países de oriente, con esta afirmación quedarían descartados Europa y África.
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