Te puede interesar:
Tres secretarios de seguridad me engañaron, confiesa Barbosa
Gobierno
Todos fueron destruidos, además de dos gimnasios y dos quioscos, aseguran las autoridades
Foto / Especial
“Cuando yo llegué lo que hice fue desalojar absolutamente a todos, no investigué quién estaba realizando el cobro, cuándo estaban cobrando. No es algo que a mí me interesara, yo llegué a desalojar todo en coordinación con el subsecretario de Centros Penitenciarios”, dijo Daniel Iván Cruz Luna, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Puebla (SSP), respecto a los más de 100 cuartos construidos en el penal de San Miguel para mantener con privilegios a los reos que podían pagarlos.
En entrevista con medios de comunicación, el secretario insistió en que desde su administración, ya ningún hombre privado de la libertad hacía uso del llamado “pueblito” que existió durante décadas y que recientemente fue destruido.
“Actualmente, como ya lo comentó el señor gobernador, a través de un notario público que dio fe del inicio de estas obras para derribar los mismos, se tenían contabilizados 104 espacios en cuartos tipo departamentos, incluso eran dos gimnasios y dos conocidos como kioscos. Ya fueron derrumbados y el notario público dará fe, es el día de hoy, porque estaban haciendo un trabajo fino para acomodar y acondicionar el piso. En ese piso se utilizaron cimentaciones y concreto de alta calidad para soportar este tipo de construcciones”.
Cruz Luna no reveló quiénes o quiénes controlaban estos lugares pero aclaró que, al ingresar, las personas privadas de la libertad dejan de pertenecer a bandas y se les hace una clasificación.
Te puede interesar:
Tres secretarios de seguridad me engañaron, confiesa Barbosa
Sobre este mismo tema, el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta declaró en su conferencia de prensa que este “pueblito” fue construido con recursos de las distintas administraciones de la SSP y por los propios delincuentes coludidos con las autoridades del centro penitenciario.
“Los gobiernos se hicieron que no los veían porque recibían beneficios. Todos sabían que existían (los cuartos). Yo ordené su destrucción desde el arranque de mi gobierno y al menos dos secretarios, los anteriores al actual, me informaron que ya lo habían hecho, pero yo desde el principio de mi gobierno lo ordené”.
La destrucción de estos cuartos con privilegios destaca por todo lo que había en su interior y por la historia de vinculación y permisividad cómplice de las autoridades de seguridad pública y de gobierno, dijo Barbosa Huerta.
“Se hicieron certificaciones notariales de cómo estaba antes, cómo está hoy, todo… no contarán más en reclusorios del estado con zonas de privilegio”.