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Nación
Una historia que la colocó como la “matahombres” de los años 20 se reescribió en manos de Ana Mendoza, quien recopiló la vida de quien -aseguró un jurado ciudadano- mató a su esposo por defender su honor
Foto / INAH TV
Dos veces consiguió que su nombre trascendiera el olvido, una fama doble que consiguió María Teresa de Landa primero por convertirse en la primera “Miss México” y luego por atizar su figura al matar a su marido, una noticia que se convirtió en un banquete para la prensa mexicana de entonces y que la rebautizó como la “viuda negra”.
La infancia de María de Landa tuvo todos los lujos que pudo desear. Su buena posición económica al pertenecer a una familia adinerada le permitió recibir una educación de calidad. No pasaba desapercibida su belleza, característica que muchas veces opacó a la mujer culta y que sería la que le diera mayor fama más adelante.
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Tenía solo 18 años de edad cuando conoció al general Moisés Vidal, su futuro esposo, a quien le presentaron mientras velaban a la abuela de María. Conocerlo en un ambiente de luto quizás le anticipaba volverse a encontrar con La Muerte para ser su aliada, pues en 1929 tuvo la vida de su marido en sus manos y decidió arrebatársela con seis balazos.
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Del uniformado se ha dicho poco, aunque la historia lo recuerda como un hombre celoso y posesivo. Su desequilibrio emocional llegaba al grado de empequeñecer a María tratando de obligarla al encierro, un confinamiento tan real como simbólico, pues le prohibió leer los periódicos que llegaban a su casa.
Antes de la tragedia María Teresa siguió el camino esperado para una joven de clase alta con atributos de belleza. Tras inscribirse en el concurso “Miss México” y ganarlo, acudió en representación del país en otro certamen de belleza celebrado en Galveston, Texas, donde no ganó pero sí logró cautivar, así como regresar a casa con más moral que el Alcoyano.

Fotografía: INAH TV
Conocer a Moisés Vidal parecía un paso hacia adelante. El padre de María, con el machismo de su época (no ajena a la nuestra) a flote, aceptó que se unieran en matrimonio tan pronto fuera posible para evitar una deshonra en la familia. Después de todo se trataba de un militar y qué mejor que vincular a su hija con un sujeto que llevaba los colores de la bandera en el uniforme estriado: ¡error!
Un periódico le salvó la vida a María, pero se la quitó a Moisés. La joven descubrió gracias a una crónica que su matrimonio era un asunto compartido: Moisés ya era casado y tenía dos hijos, una familia de la que nadie sospechaba debido a que se alojaron en Veracruz.
Recupera el redactor Carlos Maldonado (de El País) que nuestra protagonista volvió a dialogar con La Muerte al pensar en su suicidio. La Calaquita, sin embargo, pudo haberle sugerido otro tipo de desahogo. María falló en su intento de quitarse la vida, pero no en cada uno de los disparos que atravesaron el cuerpo de Moisés, a quien asesinó a tiros -seis para ser exactos, de acuerdo con recuentos de prensa- y que la llevaron a juicio, uno público del que también se dice fue el último realizado con un jurado ciudadano.

Fotografía: INAH TV
Una vez muerto el leal a la patria, pero traidor a la familia, el jurado le perdonó el crimen al ser declarada inocente: “mató por dignidad”, recoge Maldonado, despidiéndose así María Teresa de la vida pública no sin antes conseguir el perdón.
Señorita México: Venus Triste es el libro donde la escritora mexicana Ana Romero recogió la historia de María Teresa mediante la novela. La fama y el crimen de nuestra protagonista le valieron ganar el Premio Sor Juana de Novela Histórica, en su tercera edición.
“Estábamos encerradas la una con la otra”, dijo Romero debido a que su trabajo de investigación inició en 2019 y continuó en 2020, el año crítico de la pandemia por covid-19, para culminar con un galardón especial debido a que se convirtió en la primera mujer en ganar este premio otorgado por la Universidad del Claustro de Sor Juana y la casa editorial Grijalbo.
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La obra “desnuda el proceso de escritura de manera ingeniosa, exhibiendo no solo las reflexiones del narrador, sino combinando recursos y fuentes hasta convertirlos en parte fundamental de la trama”, de acuerdo con el jurado calificador que hizo entrega del premio el pasado martes.