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Feminismo hegemónico: un movimiento eurocentrista

Causó el aislamiento y persecución de mujeres con violencias que trascendían el ser mujer

Feminismo hegemónico: un movimiento eurocentrista

Marcha feminista del 8M en Puebla

Foto / Gran Angular Agencia

El feminismo hegemónico —que percibe a la mujer desde el eurocentrismo— invisibiliza a otros feminismos que abogan por una percepción más integral del sujeto de derecho.

La ideología base de este movimiento también llamado feminismo blanco, tradicional o de la Segunda Ola, designó al sujeto del feminismo —la mujer— como una persona de experiencias universales e inmutables. Lo que restringe a la opresión femenina únicamente a su condición de mujer.

Inició en la década de 1970 y sus participantes principales, además del sujeto de este feminismo, eran mujeres blancas y urbanas que pertenecían a la clase media, media alta o alta de Occidente.

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En su libro La mística de la feminidad (2000) Betty Friedan, teórica y líder feminista estadounidense, retrató la vida común del modelo exclusivo de mujeres por las que luchaba el Feminismo de la Segunda Ola, donde las problemáticas y experiencias femeninas se presuponían como universales.

“No tenía en cuenta que las circunstancias concretas de cada grupo de mujeres influyen directamente en cómo la feminidad se construye en relación con la masculinidad”, indicó Carmen Marina Vidal Valiña en 2017, creadora y directora de Periféricas, escuela de feminismos alternativos.

El género se señaló como concepto y realidad inalterable que determinaba la experiencia de todas las mujeres y su feminidad; definía a la mujer con base en la opresión que sufría.

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El feminismo occidental europeo-norteamericano se convirtió en el dominante, ya que sus precursoras y exponentes presentaban condiciones privilegiadas —mismos rasgos que mantienen este feminismo vigente hasta hoy.

Esto causó el aislamiento, exclusión e incluso persecución de sectores enteros de mujeres cuyas violencias padecidas no se limitaban a la opresión por ser mujer, sino que atravesaban también el racismo, clasismo, xenofobia y otras discriminaciones.

Ante el panorama limitado del feminismo hegemónico comenzó a ganar fuerza el feminismo decolonial o de la Tercera Ola, lo que significó un movimiento antirracista y una ruptura del sujeto por quien se luchaba.

Feminismo decolonial y antirracista: la alteridad

El pensamiento del feminismo decolonial y antirracista, también llamado Feminismo periférico, abogó que las condiciones y características de vida como el lugar de origen, religión o raza construyen la experiencia de género.

La doctora en Historia Contemporánea, Marina V. Valiña lo denominó como un reconocimiento de la alteridad en las mujeres: “El sujeto del feminismo deja de ser único y se convierte en múltiple y cambiante. No existe el sujeto ‘mujer’, sino las ‘mujeres’, hibridadas, mestizas, cruzadas”.

Las violencias por el género se construyen y configuran respecto a los siguientes factores principales:

  • Razas e identidad respecto a poblaciones sistemáticamente discriminadas
  • Religión o su falta de ella
  • Orientación sexual y la pertenencia a las diversidades sexogenéricas
  • Orígenes nacionales o situación migratoria que puede conllevar a la xenofobia
  • Ideologías como la oposición al capitalismo y la globalización
  • Oficios y trabajos a los que segregaban como las obreras y/o trabajadoras sexuales

Históricamente, la colonialidad, el capitalismo y el heteropatriarcado son ejes de dominación construidos a partir de procesos políticos, económicos y sociales, afirmó Nadia Katerine Torres Cuevas, maestra en educación de la Pontificia Universidad Javeriana, en su revisión sistémica respecto a la literatura decolonial, feminista y antirracista de 2023.

¿Qué es el feminismo negro y por qué es importante?

Rosa Campoalegre Septién, ministra de igualdad de género en la Diáspora Africana, explicó al movimiento feminista afrodescendiente —también llamado feminismo negro— como una serie de teorías críticas y decoloniales que buscan desmantelar y transformar la sociedad hacia una equidad de género y raza.

“Estos movimientos (feminismos negros) surgieron con la resistencia y lucha de las mujeres africanas en contra de la esclavitud y la colonización, convirtiéndose en un campo de acción para plantear nuevas demandas y proyectos”, declaró la coordinadora del Grupo de Trabajo Afrodescendencias y propuestas contrahegemónicas en 2024.

El Poder Negro ganó fuerza en el marco del asesinato en 1968 de Martin Luther King Jr, ministro y activista por derechos civiles.

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El movimiento afirmó que las formas de opresión del sexismo y el racismo están entrelazadas y afectan de manera única a las mujeres de diferentes orígenes étnicos y raciales. Particularmente a las mujeres afrodescendientes e indígenas de América Latina, informó en 2024 el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad).

Gilma Vieira da Silva, coordinadora regional de la Red de Juventudes Afrodescendientes de América Latina y el Caribe (REDJUAFRO), confirmó la importancia de la perspectiva antirracista dentro de los feminismos, ya que visibiliza la situación y experiencias de las mujeres afrodescendientes, indígenas y mujeres trans.

“Trae el análisis interseccional que es pensar las múltiples formas de opresión como el racismo, el sexismo, la clase, los procesos migratorios, etcétera”, explicó Vieira da Silva para el medio digital ctxt en 2017.

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Es imprescindible que el feminismo considere el antirracismo y que, además del género, hay otros sistemas de opresión que imposibilitan vivir dignamente, indicó en 2024 Gahela Cari, feminista trans indígena de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú.

México, en el último censo poblacional de Datos de la Población Afrodescendiente, registró un estimado de un millón 288 mil mujeres dentro de la categoría y enfrentan diariamente el racismo, clasismo y machismo de la sociedad mexicana, indicó la Red de Mujeres Afrodescendientes CDMX (RMACDMX) en 2024.

Movimiento afrodescendiente en México

“Las mujeres afrodescendientes somos discriminadas de diferentes maneras, primero por ser mujeres, luego por ser pobres, por no tener acceso a una educación digna y por no ajustarnos a los estereotipos de lo que se espera de una mujer. Nuestros cuerpos son hipersexualizados y racializados”, declaró en 2024 Cecilia Estrada Gasga, integrante de la Red Nacional de Mujeres Africanas y Afrodescendientes.

El movimiento político negro-afromexicano inició en zonas de Guerrero y Oaxaca bajo la construcción de una etnicidad diferenciada a la indígena a finales de los 90; el primer Encuentro de Pueblos Negros en México de 1997 fue organizado por la comunidad oaxaqueña El Ciruelo.

Las afromexicanas y afromexicanos se reunieron para discutir el racismo y los conceptos e identidades de etnicidad, negro y negro-afromexicano; a partir de esta reunión se visibilizaron como sujeto político colectivo.

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Itza Amanda Varela Huerta, investigadora en el Centro de Estudios de Género del Colegio de México (Colmex) lo describió como: “El reconocimiento de los pueblos negrosafromexicanos como espacios de política situada en los contextos sociales de la región costa de Oaxaca.

Clasificó tres momentos u olas del movimiento negro-afromexicano:

  • Finales de los 90 e inicios de 2000: organizaciones y asociaciones negras-afromexicanas nacionales e internacionales mostraron su presencia contemporánea
  • Primera y segunda década de 2000: centrado en el reconocimiento constitucional
  • 2014 en adelante: aparición de organizaciones de mujeres y activistas que revalorizan su trabajo

¿Cómo empezó el feminismo?

La concepción del movimiento feminista como ‘olas de pensamiento’ refiere a un pensamiento activo al principio de un periodo de tiempo. La metáfora inició en 1968 con el artículo “La segunda ola feminista” de Martha Weinman en el New York Times.

En México los inicios del feminismo comenzaron en el Congreso Feminista de Mérida de 1916 en el cual se habló de secularización de la educación, la ciudadanía política de las mujeres y los derechos reproductivos y sexuales.

De acuerdo con el Instituto Universitario de Investigación de Estudios de Género: “Fue la primera vez que las mujeres del país se unieron para exigir sus derechos y abogar por la igualdad de género”. (MIG)

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