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Este año, los precios de las palmas oscilan entre los 60 y 120 pesos, dependiendo del tamaño y del tipo de tejido
A pesar de que la tradición ha perdido fuerza con el paso del tiempo, familias originarias de San Bernardino Chalchihuapan siguen elaborando y vendiendo palmas con motivo del Domingo de Ramos, una costumbre religiosa que resiste al olvido. Como cada año, comerciantes de esta comunidad viajaron a Atlixco para ofrecer sus creaciones artesanales, hechas a mano con técnicas que han sido transmitidas de generación en generación.
En entrevista para e-consulta, el señor Telésforo González compartió que desde niño aprendió este oficio, y hoy lo continúa junto a su esposa e hijos. Cada Semana Santa, su familia inicia los preparativos desde el martes previo, acudiendo a lugares como Tehuacán o Huaquechula para recolectar la palma, que posteriormente trasladan a Atlixco para su venta.
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El señor González reconoce que cada vez menos personas compran palmas. “Muchos ya no las adquieren porque se han cambiado de religión o simplemente las nuevas generaciones ya no tienen esa creencia”, comentó. Sin embargo, él mantiene la tradición ya que es el sustento de su familia.
Este año, los precios de las palmas oscilan entre los 60 y 120 pesos, dependiendo del tamaño y del tipo de tejido. La elaboración no es sencilla, quienes tienen más experiencia pueden realizar hasta 30 piezas en un día, mientras que los principiantes apenas logran terminar una decena.

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Por su parte, Eduardo García, quien también forma parte de una familia dedicada a este oficio, lamentó que el trabajo detrás de cada palma muchas veces no sea valorado. “Desde recolectarla, cargarla, limpiarla y tejerla… todo es un proceso largo y complicado, incluso a veces sufrimos accidentes por las espinas”, relató.
Año con año, estas familias regresan a Atlixco con la esperanza de mantener viva una tradición que, aunque se desvanece, sigue representando identidad y fe. (RC)
