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Cultura
El gobernante y poeta nació en 1402, fue uno de los más destacados y su legado poético permanece vigente
Foto: Composición e-consulta / X. @CulturaEdomex
Nezahualcóyotl, célebre gobernante prehispánico conocido como el "Rey Poeta", nació el 28 de abril de 1402, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), y fecha registrada en el calendario náhuatl como Uno Conejo.
Hijo de Ixtlilxóchitl y Matlacihuatzin, desde temprana edad vivió la crudeza de la guerra y la persecución, acontecimientos que moldearon su carácter y lo prepararon para ser uno de los más grandes estadistas y pensadores del México antiguo.
El reinado de Nezahualcóyotl destacó por su espíritu reformista, pues de acuerdo con la historia promulgó leyes civiles y penales que garantizaban el orden y la equidad, reestructuró el territorio en catorce señoríos y ocho mayordomías, e impulsó la economía mediante el fortalecimiento de las industrias locales.
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Fue un visionario en muchos campos y también fundó centros educativos dedicados al estudio de la astronomía, la medicina, las artes y las humanidades.
Como poeta y filósofo, Nezahualcóyotl trascendió las concepciones religiosas de su época; pues en sus cantos, abordó temas como la fugacidad de la vida, la búsqueda de la divinidad, el enigma de la existencia y la belleza de la naturaleza; así como una profunda reflexión sobre la condición humana.
Poemas de Nezahualcóyotl para recordar su legado
Percibo lo secreto.
Percibo lo secreto, lo oculto: ¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales, de cuatro en cuatro nosotros los hombres,
todos habremos de irnos, todos habremos de morir en la tierra.
Nadie en jade, nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado. Todos nos iremos allá, de igual modo.
Nadie quedará, conjuntamente habrá que perecer, nosotros iremos así a su casa…
No acabarán mis flores
No acabarán mis flores,
no cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
se reparten, se esparcen.
Aún cuando las flores
se marchitan y amarillecen,
serán llevadas allá,
al interior de la casa
del ave de plumas de oro.
No en parte alguna
No en parte alguna puede estar
la casa del inventor de sí mismo.
Dios, el señor nuestro,
por todas partes es invocado,
por todas partes es también venerado.
Se busca su gloria, su fama en la tierra.
Él es quien inventa las cosas,
él es quien se inventa a sí mismo: dios.
Por todas partes es invocado,
por todas partes es también venerado.
Se busca su gloria, su fama en la tierra…
El rey Nezahualcóyotl dejó un importante legado a la poética mexicana, el cual ha perdurado durante casi seis siglos. (JH)