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Cultura
La obra de teatro lleva a los espectadores a conocer la vida de Tom, un joven que ha perdido a su ser amado
Foto: Jipsy Herrera
Una mirada reflexiva hacia el duelo tras una pérdida es llevada a la escena teatral desde la obra literaria Tom en la granja, del escritor Michel Marc Bouchard, y bajo la dirección de Carlos Arturo Aguilar, dramaturgo poblano.
Fiel a su estilo dramático y vivaz, los actores de la compañía Turisteatro interpretan a personajes cuyas emociones se mezclan en escena y generan un ambiente que abraza a los espectadores desde el primer acto.

Tom, interpretado por Daniel Mont, aparece en escena frente a la madre del hombre al que ha amado y que ha perdido la vida tras un accidente, de inicio abre con una pequeña introducción que guía al público hacia el contexto de la obra con una frase recurrente que suelen decir las madres a sus hijos.
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Agatha, encarnada en la piel de la actriz Julieta Garibay, es una mujer dedicada al hogar que ha perdido a su hijo menor, y que de inicio desconoce el papel de Tom en la vida del difunto pues se le ha ocultado un gran secreto.
Ambos personajes sostienen una conversación mientras que Tom narra por partes lo que ocurre en escena y lo que ha pasado tras su llegada a la granja, mientras que Agatha sigue la conversación sin percatarse a simple vista del dolor del protagonista, quien también descubre algunos secretos.

Los actores sumergidos en su papel dan vida a una historia en la que el duelo es el tema principal, siendo sobrellevado de distintas maneras y con emociones que chocan entre ellas; por un lado, Tom busca mantener a raya su dolor, mientras que Agatha se muestra sensible y amable evitando desplomarse ante el visitante, aunque por momentos la sobrepasa.
A la escena entra Francis, interpretado por Gabriel Dávila, es un hombre cuyas emociones se han quedado en lo profundo de su ser; tosco y varonil, muestra quizá un escaso dolor por la pérdida, el cual cubre con actitudes violentas.
Las luces en el escenario se encienden y se apagan dando paso a la siguiente escena, de fondo, la música advierte del ambiente que se acerca, mientras Tom sigue narrando lo que sucede dejando que la imaginación del público vuele y se sumerja en la historia.
El escenario, dos sillas de madera, una mesa en el centro y la pared de tablas simulando la casa de una granja, cambian constantemente adaptándose a la escena y a lo que viven los actores frente al público.

La historia transcurre entre emociones hasta el punto en el que Helen, encarnada por Elisa Parra, entra a la escena, su presencia llega a desbordarlas y da pie al final de la obra.
A través de Tom en la granja, el público se sumerge en un ambiente de drama, pero con algunos espacios de comedia, para cerrar con un mensaje que apunta a la importancia de las distintas maneras en las que las una persona llega a vivir el duelo, así como el manejo de las emociones en situaciones difíciles.
La obra Tom en la granja, realizada por la compañía Turisteatro bajo la dirección de Carlos Arturo Aguilar, se presenta los sábados de mayo a las 20:00 horas en la Tocinería, ubicada en la calle 2 Sur, número 904, en el centro de Puebla. La entrada tiene un costo de 250 pesos. (JH)