Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Colectivos representan un abrazo de esperanza para las madres buscadoras

Martha Domínguez halló en la sociedad civil el apoyo que nunca recibió de un funcionario para buscar a su hijo

Colectivos representan un abrazo de esperanza para las madres buscadoras

Martha Domínguez, madre buscadora de Jalisco

Foto: Eloy Linares

Aunque el dolor continúa, la señora Martha Domínguez sabe que no está sola porque cuenta con el apoyo de colectivos de la sociedad civil para localizar a su hijo Carlos René Rojas Domínguez, quien desapareció mientras viajaba de Nayarit a Puebla.

A tres años de realizar jornadas de búsqueda por su propia cuenta y de haberse gastado sus ahorros, la señora Martha se enteró de que tenía derechos cuando conoció a la fundadora del colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej), Guadalupe Aguilar Jáuregui.

Al acudir a una de las pláticas que Guadalupe Aguilar realiza afuera de las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) de Guadalajara, la activista comentó que las autoridades tenían la responsabilidad de buscar a su hijo de manera inmediata desde el momento de su desaparición.

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También le explicó que debían de reponerle una parte del dinero que había gastado por los viáticos. Además, ofreció acompañamiento para ayudarla a localizar a su hijo y la apoyaron a difundir su ficha de búsqueda.

“Ahora entiendo que necesitamos de un colectivo de madres que como yo buscamos, que lloramos. De madres que buscamos y nos damos un abrazo de esperanza”, expresó la señora Martha.

A unos días de la Marcha de la Dignidad Nacional, protesta que realizan madres buscadoras para exigir la aparición de sus seres queridos, la señora Martha asegura que va a participar porque en los colectivos recibió la empatía y el apoyo que ningún funcionario público le ha brindado.

También piensa que es importante asistir porque es una oportunidad para alzar la voz por los desaparecidos y para evidenciar que realizan labores que son responsabilidad de las comisiones de Búsqueda.

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Desaparición de Carlos René cambió su vida

A los cinco días de no localizar a su hijo Carlos René, un hermano de la señora Martha viajó de Michoacán a Guadalajara para buscarlo en terminal de autobuses de San Pedro Tlaquepaque, Jalisco, donde fue visto por última vez el 4 de noviembre de 2019.

Mientras trataba de localizar a su sobrino, una persona le comentó que tenía acudir a la Fiscalía de Guadalajara para iniciar una denuncia. Tres días después, la señora Martha viajó a Guadalajara para que las autoridades le realizaran pruebas de ADN.

En aquellos días, la señora no sabía a quién recurrir, no había nadie que la asesora y se negaba a decir que su hijo estaba desaparecido.

“Ni siquiera pronunciaba que mi hijo estuviera desaparecido porque es adulto, mayor de edad, sabe leer, trabaja, ¿cómo iba a decir que mi hijo está desaparecido o perdido? Simplemente, pensábamos que ahí andaba. En los alrededores de la terminal”, explicó la mamá de Carlos René.

En aquella ocasión, junto con su hermano, buscaron a Carlos René en albergues, barrancas, hospitales, prisiones y en puntos en donde se reúnen personas en situación de calle, durante 15 días.

Por las noches cuando regresaban de los albergues, iban a dormir a la terminal de autobuses porque no contaban con dinero para pagar un hospedaje. En una ocasión, el vigilante estuvo a punto de negarles el acceso, pero cuando le mostró la ficha de búsqueda de su hijo, les permitió que pasaran la noche.

En el mes de marzo, la señora regresó para buscar a Carlos René por dos semanas. En esa jornada, se gastó los 20 mil pesos que había ahorrado por las ventas de dulces que ofrece afuera de un preescolar del municipio de Tepatlaxco de Hidalgo, de donde es originaria.

Desde aquel viaje, Martha, de 59 años, trata de ir dos veces al año a Guadalajara, pero también ha realizado jornadas de localización en Huazamota, Durango y en Puga, Nayarit.

En casa sus tres hijos y esposa esperan a Carlos René

Carlos René trabajaba como vendedor ambulante en diferentes localidades de Nayarit, ante su ausencia, sus dos hijas tuvieron que abandonar sus estudios para apoyar en los gastos de la casa.

En la actualidad, su hijo menor estudia la secundaria, pero su abuela teme que no concluya el nivel medio superior por la falta de apoyo económico.

Debido al dolor que le causa la ausencia de su hijo, Martha nunca habla del tema con sus nietos porque sabe que también se sienten tristes.

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“La única que lo busca soy yo. Soy la única que acude a las reuniones y la que va al colectivo (…) No les pregunto, porque siento que, si como madre me duele mi hijo, ellos como hijos también se han de sentir muy tristes”, señaló la señora Martha.

A mediados de marzo, la mamá de Carlos René viajó al rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, para buscar algún indicio que le permita localizar a su hijo, pero cuando llegó, las autoridades ya habían asegurado el inmueble.

Las autoridades sólo se dedican hacer papeleo

Por su experiencia, piensa que las comisiones de búsqueda y la labor de las fiscalías especializadas en desaparición de personas sólo existen para realizar trámites burocráticos, porque no le han presentado avances en las labores de localización de su hijo.

En el caso de las autoridades de Puebla, enviaron un papel para realizar colaboraciones de búsqueda, pero los servidores públicos locales siempre le dicen que la desaparición ocurrió en Jalisco. Además, nunca ha recibido dinero por los viajes que realiza a Guadalajara.

Cuando su hijo dejó de contestar su teléfono, Martha acudió a la terminal de Autobuses Coordinados de Nayarit ACN, que se encuentra afuera de la Central de Autobuses de Puebla (CAPU), en donde pidió información al conductor del camión en que viajaba Carlos René.

Sin embargo, el operador de manera grosera le respondió que lo había dejado en Guadalajara porque se encontraba bajo los influjos del alcohol.

“Yo le dije al chofer, si usted sabía que mi hijo subió en esas condiciones al autobús, ¿por qué lo dejó viajar?" Lo hubiera dejado en Tepic. Desde el momento que mi hijo sube al autobús, era su deber traerlo hasta Puebla”, explicó la mamá de Carlos René, quien en la actualidad tiene 41 años. (PSR)

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