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Tiran cascarón de huevo para limpiar río Lerma ¿funcionará en el Atoyac?

Usan filtros de biocalcio para reducir hasta 80% de contaminantes

Tiran cascarón de huevo para limpiar río Lerma ¿funcionará en el Atoyac?

Tiran cascarón de huevo para limpiar río Lerma ¿funcionará en el Atoyac

Foto: Composición e-consulta

Una red de científicos y ciudadanos liderada por la asociación civil H2O Lerma con Encanto ha comenzado a utilizar filtros hechos con cascarón de huevo para reducir metales pesados y químicos tóxicos en el río Lerma. La iniciativa, impulsada por Elvia Arias y las investigadoras Verónica Martínez e Ivonne Linares, plantea una pregunta crucial para Puebla: ¿puede replicarse esta técnica en el contaminado Atoyac?

Desde 2017, el colectivo ha instalado 10 filtros en zonas aledañas al Lerma, uno de los ríos más contaminados del país. Las barreras, construidas con una mezcla de cascarón triturado, cal y óxido de magnesio, permiten atrapar contaminantes como arsénico, plomo y mercurio antes de que lleguen al subsuelo. Las pruebas de laboratorio demuestran que esta tecnología puede reducir hasta 80% de metales pesados en el agua.

Cada filtro requiere hasta dos toneladas de cascarones, recolectadas por familias, colectivos y empresas en cuatro estados. Al mes, H2O Lerma recibe cerca de cinco toneladas a través de 300 centros de acopio. El proceso implica lavar, secar y triturar los residuos para evitar riesgos sanitarios, antes de mezclarlos y colocarlos en trincheras junto a pozos comunitarios.

La efectividad de estos filtros no ha pasado desapercibida. Estudios de la UAEM y el Conacyt han documentado más de 150 puntos críticos en el Lerma, vinculados con enfermedades renales, dérmicas y cáncer en comunidades cercanas. La instalación de filtros no solo mejora la calidad del agua, también regenera minerales en el suelo y evita que los cascarones terminen en vertederos.

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El río Atoyac enfrenta condiciones similares. En Puebla, la presencia de metales pesados como plomo, cromo y cadmio ha sido registrada en múltiples monitoreos ambientales. Organizaciones como Dale la Cara al Atoyac han alertado sobre los riesgos para la salud pública. Sin embargo, aún no se ha explorado un modelo de filtración como el de Lerma.

La posibilidad de adaptar esta tecnología al Atoyac requeriría estudios previos, recolección organizada y voluntad institucional. El equipo detrás del proyecto Lerma ha manifestado disposición para compartir su experiencia. En palabras de Elvia Arias: “No se trata solo de limpiar el agua, se trata de reconstruir la relación entre la gente y su río”.

El modelo de biofiltración con cascarón de huevo se perfila como una alternativa viable para regiones con cuerpos de agua contaminados. El siguiente paso podría estar en Puebla. ¿Responderán las autoridades y la ciudadanía al llamado? (LV)

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