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Verónica Corona, originaria de Atlixco, hizo pública una denuncia ciudadana tras afirmar haber vivido una mala experiencia en el IMSS Metepec, que, según relata, puso en riesgo su salud y movilidad
Foto: Cortesía
Verónica Corona, originaria de Atlixco, hizo pública una denuncia ciudadana tras afirmar haber vivido una mala experiencia en el IMSS Metepec, que, según relata, puso en riesgo su salud y movilidad. A través de redes sociales, compartió su historia, misma que catalogó como negligencia.
Todo comenzó el pasado 20 de mayo, cuando sufrió una fuerte caída en casa que le provocó una fractura en el tobillo. Esa misma noche acudió al área de urgencias del IMSS, donde le tomaron solo una radiografía frontal y le informaron que tenía fractura en el maléolo interno y externo, pero sin desplazamiento. Le colocaron una férula y la citaron para valoración con el ortopedista al día siguiente.
El 21 de mayo acudió a su cita, pero, tras varias horas de espera, el ortopedista nunca la revisó personalmente. La única que le dio información fue la doctora Bárbara del Carmen Bravo Domínguez, quien le explicó que, según la placa tomada el día anterior, se decidió mantener el yeso hasta el 2 de julio, sin necesidad de más estudios ni seguimiento.
Días después, el 29 de mayo, su pie comenzó a inflamarse de forma considerable y, al día siguiente, volvió a urgencias. Le tomaron nuevas placas, esta vez laterales, y aunque el dolor persistía, el diagnóstico fue el mismo: fractura sin desplazamiento.
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Dice que solo le recetaron medicamentos para el dolor y la inflamación. Al no ver mejoría y preocupada, el 31 de mayo buscó una segunda opinión médica de forma particular. El especialista que la atendió le indicó que, desde la primera placa, ya se veía que era un caso para cirugía, y que la fractura presentaba desplazamiento. Le pidió una tomografía, y el resultado fue más grave: tenía tres fracturas, no dos como le habían dicho originalmente.
Además, la inflamación ya había afectado la circulación de su pie, le salieron llagas y había empezado a perder movilidad en los dedos. Por ello, el médico decidió operarla de inmediato.
El lunes 2 de junio fue intervenida quirúrgicamente. Aunque llegó al quirófano en malas condiciones físicas y anímicas, la operación fue un éxito. Ahora deberá pasar al menos dos meses sin apoyar el pie y enfrentarse a un largo proceso de recuperación.
“El especialista me dijo que si no me operaban, el daño a ligamentos y cartílago habría sido permanente. Por eso decidí compartir mi experiencia. No se vale que un ortopedista no revise físicamente a sus pacientes. Una mala atención puede dejar secuelas para siempre. Esto no debería pasar, y menos si se tratara de un niño o una persona mayor”, escribió Verónica en su testimonio. (RC)