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Internet se volvió lugar de comunión entre vivos y muertos para expresar dolor y memorias
Personas en un funeral usando un teléfono: imagen ilustrativa
Foto: IA Grok
Cuando un ser querido muere adaptarse a su ausencia puede ser un proceso muy difícil; para algunas personas resultaba mejor mantenerlo oculto pero el rol del internet resignificó el duelo y lo volvió materia para redes sociales, a través de los llamados cementerios virtuales.
De acuerdo con un artículo de Anke Offerhaus, docente del Centro de Investigación de Medios de la Universidad de Bremen, Alemania, ahora internet, además de ser un espacio de comunión entre los vivos, funge como un entorno para expresar dolor y memorias sobre los muertos.
Tony Walter, doctor en sociología y profesor de la Universidad de Bath, Reino Unido, dedicó gran parte de su vida al estudio de la relación que tienen los seres humanos con su propia muerte y mencionó que es dentro de las redes sociales donde los familiares del fallecido sienten que su ser querido los escucha.
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“En sitios creados pre-mortem por el difunto, puede existir una extraña sensación de su presencia. Al dirigirse a los vivos, existe mayor copresencia en línea que cara a cara o por teléfono.
“Pero una característica curiosa de las redes sociales es que no se espera necesariamente una respuesta (…) comunicarse con una persona fallecida en línea no es diferente de comunicarse con un destinatario vivo. Si antes los muertos estaban en el cielo, ahora residen en el ciberespacio”, asegura Walter.
Tras la muerte de Lyam Payne, exintegrante de la famosa banda de pop británica One direction, Louis Tomlinson, su amigo y compañero de trabajo posteó en Instagram lo siguiente.
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“Estoy devastado por escribir esto, pero ayer perdí a un hermano. Liam era alguien a quien admiraba todos los días; un alma tan positiva, divertida y amable (…) conocí a Liam cuando él tenía 16 años y yo 18 (…) tuve la oportunidad de conocer al hermano que había anhelado toda mi vida”.
La publicación de Tomlison, habla sobre el fallecido y formalmente parece más un monólogo que una dedicatoria. De acuerdo con Offerhaus, las publicaciones no dirigidas se asemejan así a las notas personales sobre el difunto en un diario.
Por otro lado, algunas mediatizaciones del duelo pueden organizarse también de forma dialógica y estar dirigidas a la comunidad de enlutados como una invitación a intercambiar memorias sobre el fallecido o sobre la experiencia de pérdida. (JRLM)