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Nación
El sitio entregó otro material en vez de las cenizas a familiares de los occisos
Ciudad Juárez en un mapa
Foto: e-consulta
Un total sde 381 cadáveres apilados y sin incinerar fueron encontrados en un crematorio privado de Ciudad Juárez, Chihuahua, informó la fiscalía local tras emitir los primeros reportes de los cuerpos que fueron encontrados ayer.
De acuerdo con el medio El Imparcial, los cadáveres estaban embalsamados y contaban con certificados de defunción, pero fueron abandonados en condiciones irregulares. Algunos llevaban más de dos años sin ser cremados, acorde con estimaciones oficiales.
“Estaban aventados así nada más, de manera indiscriminada, uno sobre otro, en el piso (…) en lugar de cenizas de ellos, se entregó otro material a los familiares”, reconoció Eloy García, vocero de la fiscalía estatal.
Las investigaciones producto de la negligencia en el crematorio privado ya tiene dos personas detenidas que corresponden al dueño del negocio y uno de los empleados, quienes fueron puestos a disposición de un juez penal para esclarecer la situación legal del caso.
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Uno de los últimos casos es el de Nora Elsi Maldonado Cruz, quien buscó a su esposo, José Vázquez Colebrina, durante 12 años, recorriendo montes y fosas clandestinas, sólo para enterarse en 2024 que el cuerpo fue entregado al Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo desde 2015.
Actualmente, ni la Fiscalía de Guerrero ni el Semefo tienen certeza del paradero del cadáver, pese a que ya fue identificado por pruebas de ADN y ropa que llevaba puesta el día de su desaparición.
Otro caso reciente ocurrió en Tamaulipas, donde Aldair Leos Lira, desaparecido en junio de 2023, fue localizado en una fosa clandestina en Reynosa, Tamaulipas, pero su cuerpo permaneció dos años en el Semefo sin ser identificado debido a un error en el registro de un tatuaje.
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“Dijeron que lo tenía en el tórax, pero era en el brazo. Por eso no le puse atención”, explicó su madre, Susana Lira.
La prueba genética confirmó la identidad en mayo de este año, pero el retraso ocurrió debido a una falla en la recolección de datos periciales que alargó la espera de la familia.
Los tres casos, separados por cientos de kilómetros y distintas circunstancias, revelaron un patrón común: la falta de protocolos eficaces, la saturación de los servicios forenses y la ausencia de seguimiento institucional. (JRLM)