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Economía
A lo largo de la última semana, el peso mexicano se consolidó como una de las divisas emergentes más robustas del momento
Imagen de dólar
Foto: Cortesía
A lo largo de la última semana, el peso mexicano hiló su séptima racha consecutiva de ganancias frente al dólar, consolidándose como una de las divisas emergentes más robustas del momento. En este escenario de movimientos cambiarios, los participantes del mercado y plataforma de forex han encontrado oportunidades tanto en la estrategia de cobertura como en la especulación a corto plazo.
El impulso alcista del peso se ha sustentado en varias variables macroeconómicas y geopolíticas que han contribuido a la debilidad del dólar estadounidense. En primer lugar, el Índice del Dólar (DXY), que mide la fortaleza de la moneda norteamericana frente a una cesta de otras divisas fuertes, ha mostrado una ligera tendencia bajista, presionado por datos de empleo de Estados Unidos menos contundentes de lo anticipado. El reciente informe ADP reveló una pérdida de empleos en junio, muy por debajo de lo previsto, y el esperado dato de nóminas no agrícolas generó incertidumbre, alimentando especulaciones sobre recortes de tasas por parte de la Reserva Federal⁻ aunque al cierre de esta edición no han tenido lugar⁻, lo cual debilitó al dólar.
Al mismo tiempo, en México se ha observado un entorno económico relativamente favorable. El Banco de México (Banxico) ha adoptado una postura cautelosa pero tolerante con la inflación, manteniendo una tasa de referencia elevada —en torno al 8.5 por ciento— y dejando clara su disposición a recortar en caso de que sea necesario. Esta combinación ha resultado atractiva para flujos de capital que buscan rendimientos; el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos es ahora más amplio, lo que impulsa la demanda por pesos.
Otro factor determinante ha sido el contexto internacional: los temores por nuevos aranceles emitidos por la administración Trump han generado volatilidad, pero hasta ahora México ha quedado relativamente al margen. El reciente anuncio de gravámenes del 9 de julio sobre países como Japón y Corea del Sur generó nerviosismo, pero mercados y analistas han señalado que la economía mexicana podría resultar menos afectada gracias a su posición dentro del USMCA (antiguo TLCAN), evitando retaliaciones directas.
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Las cifras del tipo de cambio hablan por sí mismas. Inició la racha en torno a 19.17 pesos por dólar y, de forma constante, fue apreciándose hasta llegar a niveles en el rango de 18.73, una mejora de alrededor de 43 centavos —casi un 2.3 por ciento de ganancia acumulada— lo que representa el nivel más bajo desde agosto del año anterior. Durante las sesiones, el peso osciló entre 18.66 y 18.83, pero siempre mantuvo su tendencia negativa en el USD/MXN.
En comparación con otros países emergentes, el peso mexicano se ha destacado por su resiliencia. A pesar de enfrentarse a presiones externas e internas, ha mostrado un rendimiento sobresaliente, incluso comparado con el real brasileño o el peso argentino. La estabilidad relativa de la economía mexicana, así como la posición del Banco de México en cuanto a tasas de interés, explican buena parte de este dinamismo.
La comunidad de inversionistas y traders ha respondido con optimismo, utilizando plataformas de trading en tiempo real que permiten aprovechar movimientos intradía. Las estrategias de entradas y salidas rápidas se vieron favorecidas por la volatilidad controlada y la liquidez del mercado USD/MXN, con rangos claros de soporte y resistencia técnica en 18.55 como soporte clave y 18.85 como resistencia inmediata. Expertos técnicos de Banorte, Banco Base y otros centros de análisis ya identifican zonas de oportunidad clave, basadas en el comportamiento de medias móviles, RSI y bandas de Bollinger.
No obstante, las próximas semanas serán determinantes. La sesión del 9 de julio, marcada por la amenaza de nuevos aranceles, podría desatar una oleada de nervios en los mercados, lo que generaría alta volatilidad. Además, el vencimiento del congelamiento temporal de aranceles podría retroalimentar incertidumbres. A mediano plazo, la continuidad del paquete fiscal estadounidense, la evolución del empleo y las decisiones de la Reserva Federal serán las principales variables a vigilar.
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En el plano local, también hay elementos a tomar en cuenta. Una desaceleración en la producción o en el consumo interno podría presionar al peso, aunque por el momento los reportes recientes no muestran señales alarmantes. Lo que sí destaca es que la postura del Banco de México —mantener la solidez de reservas, tasas elevadas y examen minucioso de la inflación— le da solvencia a la moneda y sustento técnico a los inversionistas que buscan mantener posiciones en pesos.
De cara al cierre de trimestre y en la eventual pausa o alivio de políticas restrictivas por parte de EE.UU., el peso podría mantenerse firme, incluso acelerar su tendencia de apreciación. Si bien algunos analistas prevén una corrección moderada hacia los 19.80 en el mediano plazo, la solidez actual sugiere que cualquier retroceso podría ser limitado.
Mientras tanto, quienes siguen de cerca los movimientos cambiarios encontrarán en estas semanas múltiples oportunidades para sacar provecho a las fluctuaciones, ya sea mediante estrategias de cobertura o especulación. Las condiciones de mercado siguen siendo propicias: diferencial de tasas, soporte técnico claro y claridad en señales económicas clave.
Un aspecto clave será la interacción entre temas internos y externos. México tendrá que gestionar la posible extinción o renovación del ciclo de ciclos de facilidades monetarias y fiscales —tanto en EE.UU. como en México—, mientras enfrenta un panorama geopolítico incierto. Sin embargo, por ahora, el peso se mantiene destacado por séptimo día consecutivo, con respaldo técnico, coyuntural y cambiario. (DFD)