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INAH y Puebla analizan restauración de Lavaderos de Almoloya

Evaluarán su estado para definir la inversión en restauración patrimonial

INAH y Puebla analizan restauración de Lavaderos de Almoloya

INAH y Puebla analizan restauración de Lavaderos de Almoloya

Foto: Composición e-consulta

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con el Gobierno de Puebla, trabajan para evaluar el estado físico y patrimonial de los Lavaderos de Almoloya, ubicados en la calle 10 Norte 1406 del Centro Histórico. El objetivo es diseñar una estrategia de inversión para su posible reapertura al público, esto tras años de cierre y deterioro.

El espacio, conformado por cerca de 90 lavaderos de piedra volcánica, tiene su origen en el siglo XVI y representa uno de los vestigios más antiguos de la vida cotidiana en Puebla. Su función como sitio comunitario de lavado se mantuvo activo hasta su cierre por razones de seguridad en 2022.

José Luis García Parra, coordinador del Gabinete estatal, informó que ya se llevó a cabo una inspección técnica en compañía del director del Centro INAH Puebla, Manuel Villarruel, así como de la Secretaría de Desarrollo Turístico. Con los datos obtenidas tras la revisión del inmueble, se determinará el tipo de intervención que requiere el sitio para su conservación y apertura al turismo.

Los Lavaderos de Almoloya estuvieron bajo resguardo privado entre 2017 y 2022, luego de que fueran cedidos en comodato a la cadena hotelera Rosewood. Durante ese periodo operaron como parte de un bar exclusivo, hasta que fueron recuperados por el gobierno estatal y reabiertos brevemente al público en mayo de 2022.

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Pese a esto, en junio del mismo año, el sitio volvió a cerrar sus puertas al público. El INAH determinó que presenta riesgos estructurales debido a las modificaciones no autorizadas, como los llamados “túneles turísticos” que conectaban el lugar con la Plaza de las Trinitarias. Estas obras comprometieron la estabilidad del conjunto original.

El sitio guarda valor patrimonial por su origen y función. Durante la época novohispana, mujeres indígenas, afrodescendientes y mestizas acudían a zonas de agua como manantiales o ríos cercanos a lavar ropa. Este uso dio origen a los lavaderos públicos, primero en tocinerías y casas particulares, y más adelante, con la intervención municipal, en espacios como el de Almoloya, reconstruido en 1863.

El actual diagnóstico busca determinar los daños acumulados, definir el presupuesto necesario para su restauración y establecer un nuevo plan de uso público. (BH)

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