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La vigilancia en los sitios arqueológicos es constante y la Dirección de Patrimonio Histórico pidió medidas adicionales para evitar saqueos
Foto: e-consulta
Alguna vez Tehuacán fue una importante urbe prehispánica, pero también estuvo marcado por la era prehistórica con la presencia de dinosaurios y fósiles marinos, como lo han revelado recientes investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En apenas tres meses se descubrieron pinturas prehispánicas, huellas de dinosaurio y un observatorio.
El hallazgo relacionado con un observatorio fue denominado como un templo prehispánico de mil 400 años de antigüedad, ubicado al sur del municipio. Se cree que pudo haber sido utilizado para calcular solsticios y planificar cultivos y ceremonias relacionadas con la fertilidad y el agua, y que tiene forma de un alacrán.
De acuerdo con información de la Universidad de Cambridge, esta construcción fue catalogada como un sitio sin precedentes en Mesoamérica, con una longitud de 62.5 metros.
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Las exploraciones fueron encabezadas por James Neely, catedrático del Departamento de Antropología de la Universidad de Texas (UT) en Austin. También participaron los investigadores Blas Castellón Huerta, de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH; Mark Wills, de la Universidad del Sur de Australia; y Samuel Wilson y Chester Walker, ambos de la UT.
Las huellas de dinosaurio de Santa Ana Teloxtoc están pendientes de autenticación por parte del INAH. Se informó que se pretende abrir un museo comunitario que exhiba todos los hallazgos, desde fósiles y plantas marinas milenarias hasta las huellas.
Otro sitio recientemente revelado y que los pobladores de Santa María Coapan habían mantenido en secreto durante décadas es el denominado Cañón de las Manitas.
Allí se contabilizaron más de mil 500 pinturas rupestres de diferentes tipos: animales, colecciones de objetos, una máscara con prominentes aretes, diversos símbolos y huellas de manos.
Francisco Mendiola Galván, investigador del INAH, indicó que esas huellas revelan la existencia de dos asentamientos en distintos periodos; las manos son de niños y adultos, mientras que las pinturas reflejan su vida cotidiana.
Además, señaló que los asentamientos eran nómadas, y que sus habitantes se desplazaban de un lugar a otro, pernoctando en determinados puntos por periodos específicos antes de continuar su camino.
La vigilancia en los tres sitios arqueológicos es constante, por lo que la Dirección de Patrimonio Histórico solicitó medidas de seguridad para evitar saqueos. (APP)