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A sus 75 años, la señora Beda viaja al menos 6 horas para vender sus prendas bordadas durante la temporada guadalupana
Foto: Joselyn Meneses
Como cada temporada previa al 12 de diciembre, la señora Beda, originaria de Tlaxpanaloya, Naupan, en la Sierra Norte de Puebla, llega a Atlixco después de un viaje de más de seis horas para ofrecer las blusas que ella y su hija bordan completamente a mano.
A sus 75 años, la artesana continúa dedicándose al oficio que aprendió desde los 8 años de edad, una tradición que cuenta se mantiene viva entre las mujeres de su comunidad, donde la mayor parte de las familias se dedican al bordado.
En entrevista para e-consulta, la señora Beda explicó que la preparación para esta temporada comienza desde principios de año. Cada ciclo, ella y su hija elaboran alrededor de 50 blusas, piezas que requieren al menos dos días de trabajo continuo para completar cada una.
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“El desgaste es fuerte, sobre todo en la vista y en la espalda. Es un trabajo que cansa, pero es lo que sabemos hacer”, mencionó.
La señora Beda lamentó que la gente cada vez valore menos el trabajo artesanal, ya que aunque sus blusas tienen un costo de 300 pesos, muchas personas consideran elevado el precio.

“La gente ya no quiere pagar, buscan lo más barato: prendas chinas o hechas en máquina”, expresó, señalando que esa competencia desleal afecta directamente el sustento de las artesanas.
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La señora Beda comenzó a vender en Atlixco gracias a la invitación de una amiga que participaba en el Huey Atlixcáyotl, y que le recomendó el municipio como un buen punto de venta durante la temporada guadalupana.
Desde entonces, ella y su hija regresan cada año con la esperanza de encontrar compradores que reconozcan el valor de las blusas bordadas a mano, elaboradas y traídas desde Naupan.

Finalmente, invitó a los visitantes a conocer su trabajo y valorar la producción artesanal, ya que representa una tradición que se mantiene viva en las comunidades de la Sierra Norte, y que constituye una fuente de ingreso para muchas familias. (FS)