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Medio Ambiente
Los lixiviados que salen del relleno sanitario de Chiltepeque contienen materia biológica infecciosa y hasta metales pesados
Camión descargando basura en relleno sanitario de Chiltepeque
Foto: Gran Angular
Cada día, cientos de camiones cargados de basura ingresan al relleno sanitario de Chiltepeque, en el municipio de Puebla, y lo que inició como un espacio destinado a la disposición de los residuos hoy se ha convertido en un foco de riesgo ambiental, contaminando cuerpos de agua, afectando la fauna y representando un peligro para comunidades cercanas.
Estos líquidos oscuros, producto de la filtración del agua de lluvia, arrastran materia orgánica, sustancias químicas y metales pesados que, de acuerdo con ambientalistas, ya contaminaron al menos tres cuerpos de agua cercanos a la zona.
La presión sobre el relleno sanitario se intensifico en el último año, pues de enero a octubre de 2025, al sitio ingresaron 604 mil 690 toneladas de residuos sólidos urbanos, lo que representa un incremento del 12.3 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, cuando se registraron 538 mil 432 toneladas.
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Además de los residuos generados en la capital, tras el cierre del relleno intermunicipal de San Andrés Calpan el relleno sanitario de Chiltepeque recibe basura de:
De estas demarcaciones, se estima que alrededor de 300 toneladas de basura al día llegan al sitio, lo que incrementa de manera significativa la carga de residuos.
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Desde 2021, la organización Clínica del Perro Callejero ha documentado la presencia de manadas de perros en situación de calle que sobreviven dentro del relleno sanitario, alimentándose directamente de los desechos y bebiendo líquidos contaminados.
De acuerdo con una de sus investigaciones, se estimaba la presencia de hasta mil perros, lo que represento una muestra de animales expuestos de manera permanente a los lixiviados (provocando tumores, enfermedades cutáneas, infecciones y padecimientos transmisibles, varios con potencial de contagio a los seres humanos).
Las enfermedades que desarrollan estos animales no solo los convierten en víctimas del daño, sino también en vectores sanitarios, ya que entran y salen de zonas habitadas sin ningún tipo de control.
A las condiciones sanitarias se suman denuncias de un especialista con más de 30 años de experiencia en seguridad y medio ambiente industrial, quien identificó violaciones a Normas Oficiales Mexicanas, como la apertura y operación de nuevas celdas en zonas prohibidas, incluso alrededor de torres de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Asimismo, se constató que el personal del relleno no cuenta con capacitación suficiente para atender contingencias ambientales, lo que incrementa los riesgos ante derrames o escurrimientos de estos líquidos.
La situación se agrava durante la temporada de lluvias, pues los ambientalistas han documentado que el relleno abre drenajes de manera deliberada para permitir la salida de estos líquidos, los cuales escurren hacia barrancas aledañas.
Estos líquidos forman arroyos temporales que recorren hasta 3.5 kilómetros, se mezclan con aguas negras domésticas e industriales y continúan su trayecto hasta contaminar tres cuerpos de agua, incluyendo corrientes que desembocan en el río Atoyac y, finalmente, en el lago de Valsequillo.
A lo largo de dos años, los ambientalistas documentaron este fenómeno mediante videos, drones y sobrevuelos en avioneta, confirmando los impactos a las cuencas hidrológicas y humedales más importantes de la región.
Otro de los daños colaterales es la afectación a las garzas migratorias, aves que llegan a la región entre octubre y noviembre y permanecen hasta marzo, antes de regresar a Estados Unidos y Canadá.
Miles de estas aves se alimentan directamente de la basura dentro del relleno sanitario y, posteriormente, se desplazan a cuerpos de agua, transportando contaminantes adheridos a su plumaje y organismo.
Los lixiviados contienen materia biológica infecciosa, sustancias químicas y metales pesados, los cuales son cancerígenos, mutagénicos y causantes de daños graves a la salud, como la insuficiencia renal, hepática, alergias y enfermedades en la piel.
La creciente cantidad de basura depositada en el relleno sanitario de Chiltepeque no solo agrava la contaminación del agua y del suelo, sino que evidencia una problemática ambiental que, continúa expandiéndose con en el ecosistema y la población. (MCJ)