Te puede interesar:
INAH sanciona a custodio de Chichén Itzá por grabar interior de...
Municipios
El hallazgo aporta nuevas pistas sobre linajes, comercio y prácticas funerarias del periodo Clásico en la Mixteca poblana
Tumba prehispánica intacta revela rito ancestral en Ixcaquixtla
Foto: Cortesía
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, mediante especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), realizó la exploración de una tumba prehispánica que permaneció intacta por más de mil 500 años en el municipio de San Juan Ixcaquixtla.
El hallazgo corresponde a una tradición funeraria mixteco-zapoteca y conserva evidencias de un antiguo rito de culto a los ancestros.
El contexto funerario permaneció oculto durante siglos bajo una vialidad del primer cuadro de la localidad y fue detectado a raíz de trabajos de urbanización.
La preservación del espacio, sin alteraciones, ofrece una oportunidad para comprender prácticas rituales y sociales del asentamiento prehispánico que antecedió al actual poblado.
Te puede interesar:
INAH sanciona a custodio de Chichén Itzá por grabar interior de...
El rescate arqueológico es coordinado por el arqueólogo Alberto Diez-Barroso Repizo, quien explicó que San Juan Ixcaquixtla se edificó sobre una loma con dominio visual del valle, asentada a su vez sobre un importante sitio arqueológico.
El principal montículo o “tetel” se localizaba donde hoy se ubica el centro de la cabecera municipal.
En abril de 2004 se documentó la Tumba 1, integrada por tres cámaras y una pintura mural.
Posteriormente, en septiembre de 2013, se identificó otro complejo funerario en una calle cercana al mercado municipal.
Con el reciente hallazgo, suman ya tres tumbas localizadas en el núcleo urbano de Ixcaquixtla.
La tumba recién descubierta presenta, hasta ahora, dos cámaras de aproximadamente cuatro por dos metros, como parte de un complejo mayor.
En su interior se localizaron tres entierros que concentran restos óseos de al menos 20 individuos.
Esto permitirá ampliar el conocimiento sobre la parafernalia funeraria y la organización social del antiguo asentamiento.
El equipo interdisciplinario ha recuperado enterramientos y ofrendas asociadas.
Entre los materiales destacan alrededor de 150 vasijas cerámicas, un hueso humano tallado y esgrafiado, un hacha votiva y tres yugos mesoamericanos hallados en la segunda cámara mortuoria.
De acuerdo con la forma y decoración de las cerámicas, el contexto se ubica en el periodo Clásico mesoamericano (100–650 d.C.).
Diez-Barroso Repizo indicó que se trata de una tradición mortuoria destinada a múltiples individuos, posiblemente pertenecientes a un linaje de comerciantes-guerreros.
En tanto, el director del Centro INAH Puebla, Manuel Villarruel Vázquez, subrayó que la prioridad es salvaguardar el patrimonio arqueológico local e integrar este estudio con los datos de las tumbas previamente registradas.
La investigación continuará hasta agotar la exploración de todas las cámaras del complejo. (BH)