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Cultura
Clasifican y analizan los hallazgos arqueológicos recuperados para comprender la historia de la región
INAH investiga piezas tras la construcción del Tren Maya
Foto: Gobierno de México
Durante la construcción del Tren Maya, cada objeto rescatado del subsuelo cobra valor histórico. En el Laboratorio de Análisis de Material Histórico y Misceláneo del Tren Maya, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) resguarda, identifica, clasifica y estudia miles de piezas.
Los hallazgos van desde estucos prehispánicos y utensilios virreinales hasta elementos industriales y objetos cotidianos de los siglos XIX y XX. Su estudio permite reconstruir la historia social, económica y cultural de la región.
El laboratorio del INAH, ubicado en el Museo de la Cultura Maya en Chetumal, Quintana Roo, trabajó durante casi dos años con un equipo de arqueólogos analistas entre los que se encuentran Kenia Monserrat Chávez Cruz, Itzel Paola Hernández Hernández, Glenda Natalia Dena Muro y Tadeo Martínez Nepomuceno.
Su labor consiste en revisar cada bolsa de materiales de los siete tramos del Tren Maya, inventariar piezas completas o fragmentadas y clasificarlas según tipo, material y época.
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Actualmente, el laboratorio se enfoca en el análisis detallado de los elementos para determinar su composición, técnicas de fabricación, casas productoras y características específicas que permiten reconstruir rutas comerciales, contextos sociopolíticos y económicos, así como aspectos culturales de distintas épocas.
Un ejemplo ilustrativo son un par de frascos de color ámbar recuperados en el Tramo 6, cerca de Felipe Carrillo Puerto. Ambos portan la marca "C.H. Wintersmith. LOUISVILLE. K.Y. U.S.A.", identificando al fabricante estadounidense de tónicos antipalúdicos.
Estos recipientes revelan cómo la malaria afectó a Quintana Roo a finales del siglo XIX e inicios del XX, en un contexto de condiciones insalubres y movimientos de tropas durante la Guerra de Castas.
El laboratorio también analiza monedas que evidencian la evolución numismática mexicana, desde piezas de plata y oro de la época virreinal hasta monedas industriales de cobre, bronce, latón y cuproníquel emitidas entre 1920 y 1990.
Cada objeto se mide, pesa y, en algunos casos, se toma muestra de sedimentos o productos de corrosión para determinar su conservación y planear intervenciones específicas.
Las técnicas de preservación incluyen la limpieza y estabilización de metales, la unión de fragmentos de vidrio y la elaboración de embalajes especiales para piezas frágiles, como restos de mascarones mayas.
El trabajo del INAH en el Tren Maya demuestra que incluso los objetos más cotidianos pueden revelar información invaluable sobre la historia y la cultura de la región. (LV)