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Cada 30 de abril, miles llegan a Tepeaca para agradecer sanaciones atribuidas al Niño Doctor, una devoción con más de siete décadas
Niño Doctor de Tepeaca
En medio de la celebración dedicada al Niño Doctor de Tepeaca, una historia volvió a captar la atención de creyentes.
A través de redes sociales, la familia narró que hace más de una década, llegaron al santuario con un menor diagnosticado con un tumor en la cabeza y una esperanza de vida de apenas dos meses.
Tras encomendarlo a la imagen y regresar a casa, aseguran que en pocos días el padecimiento desapareció, hecho que posteriormente fue confirmado por médicos.
El testimonio, retoma una de las prácticas más comunes entre los devotos; acudir al recinto religioso para pedir por la salud de familiares en estado grave.
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En este caso, la familia recuerda haber dejado un par de zapatitos como símbolo de su petición, una tradición arraigada en el lugar.
El culto se concentra en el Santuario del Niño Doctor de Tepeaca, ubicado en el municipio de Tepeaca, donde miles de personas se congregan cada año, especialmente el 30 de abril, fecha en la que se celebra al Niño Doctor y coincide con el Día del Niño en México.
Durante esta festividad, el santuario registra una de sus mayores afluencias. Familias completas llegan desde distintos estados para participar en misas, procesiones y actos de agradecimiento, en un ambiente marcado por la fe y las expresiones populares.
De acuerdo con registros históricos, la devoción se remonta a la década de 1940, cuando la imagen fue introducida en la región por un sacerdote.
Desde entonces, comenzaron a difundirse relatos de presuntas curaciones, consolidando al sitio como un punto de peregrinación constante.
Entre las expresiones más visibles destacan los exvotos, fotografías, cartas y objetos médicos en miniatura que los visitantes dejan como muestra de agradecimiento.
Los “zapatitos” se han convertido en uno de los símbolos más representativos de esta práctica religiosa.
En el contexto de su celebración anual, historias como esta continúan dando sentido a una tradición que se mantiene vigente en Puebla. (KR)