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Las víctimas suelen colapsar de forma repentina, con paro respiratorio, de acuerdo a un texto de The New York Times
Foto: Gran Angular
Desde finales de 2025, una nueva familia de opioides sintéticos extremadamente potentes ha irrumpido en el mercado ilegal de Estados Unidos y podría extenderse a otras regiones.
Un artículo del periódico The New York Times precisa que las orfinas son hasta 10 veces más peligrosas que el fentanilo y ya han sido detectadas en al menos 14 estados de la Unión Americana.
Las orfinas fueron desarrolladas en la década de 1960 por el farmacólogo belga Paul Janssen, el mismo científico que contribuyó al descubrimiento del fentanilo.
El Times precisa que, originalmente las orfinas eran investigadas como analgésicos potentes para cirugía, pero se abandonó su desarrollo por sus efectos secundarios graves: depresión respiratoria aguda extrema y alto potencial adictivo.
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Hoy reaparecen en forma de análogos sintéticos en el mercado ilícito.
“Su potencia es alarmante. Cantidades mínimas, equivalentes a unos pocos granos de arena, pueden ser letales. Las víctimas suelen colapsar de forma repentina, con paro respiratorio y rigidez en la pared torácica”, expone NYT.
En muchos casos, ni siquiera aparece el característico “cono de espuma” asociado a otras sobredosis de opioides.
Además se indica que estas sustancias no se detectan con las pruebas toxicológicas estándar ni con tiras reactivas de fentanilo o nitazenos lo que complica el trabajo de servicios de emergencia, laboratorios forenses y programas de reducción de daños.
Según datos de la ONU, se han notificado más de 10 análogos de orfina en 14 países, con un aumento notable en 2024 y 2025, particularmente la ciclorfina en Norteamérica.
Las orfinas suelen mezclarse con heroína, cocaína, metanfetaminas o pastillas falsificadas que imitan medicamentos recetados.
Su llegada se suma a la ya compleja crisis de opioides, donde el fentanilo domina, pero está siendo complementado o reemplazado por sustancias aún más potentes y difíciles de controlar.
Las autoridades de salud pública y policiales recomiendan extremar precauciones: evitar cualquier sustancia de origen desconocido, portar naloxona y buscar tratamiento para trastornos por uso de sustancias.
La educación y la vigilancia continua del suministro ilegal serán clave para mitigar esta nueva amenaza.