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Cultura
La exposición "Memoria y Relato" en el Museo Amparo reúne piezas de más de diez colecciones públicas y privadas desde el siglo XIX
Imágenes de la ciudad de Puebla desde el siglo XIX hasta 1940
Foto: Museo Amparo
La exposición Memoria y Relato. Fotografía en Puebla reúne alrededor de 490 imágenes y objetos de más de diez acervos públicos y privados, convirtiéndose en el primer ejercicio colectivo de reflexión sobre el desarrollo de la fotografía en Puebla desde mediados del siglo XIX hasta 1940.
La muestra fue analizada durante una charla en el Museo Amparo por la investigadora Laura González Flores, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, el investigador Fabián Valdivia y el coleccionista poblano Pedro Sardá.
"La fotografía en Puebla es un universo complejo y excéntrico, en el sentido de que está fuera de las convenciones de la fotografía mexicana conocida", afirmó González Flores durante la charla paralela a la exposición.
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La investigadora precisó que la muestra no busca construir una historia definitiva, sino funcionar como "una especie de mapeo o cartografía inicial para ver problemáticas, cuestiones formales y descubrir autores" con miras a una investigación más profunda.
Uno de los hallazgos más relevantes es la figura de María M. Alatriste, fotógrafa que heredó el estudio de su padre Rafael Alatriste y cuyas imágenes estereoscópicas evidencian, según González Flores, que "con claridad y contundencia se volvió fotógrafa empresaria".
González Flores destacó que en Puebla hubo una gran producción de tarjetas estereoscópicas, y que la ciudad funcionó como "un escenario natural que permitía el uso de estos visores para que se viera la ciudad" desde una perspectiva privilegiada.
Valdivia añadió que el trazado urbano fue determinante: "La composición fotográfica que siguieron los fotógrafos estereoscópicos son las reglas del Renacimiento porque la ciudad lo permite", explicó el investigador y matemático de formación.
Valdivia señaló que esta es la primera exposición en Puebla que visibiliza el papel del coleccionismo en la conservación fotográfica local, pues fueron los coleccionistas quienes rescataron materiales amontonados o en venta en bazares con "sensibilidad" para agruparlos.
Pedro Sardá explicó que su criterio de colección no se basa en técnicas ni soportes, sino "por la información que contiene" cada impresión. "Para mí la fotografía es la narración más callada", definió el coleccionista poblano.
Sardá añadió que coleccionar implica un "diálogo silencioso con la imagen, que nos responde y nos platique", una relación que considera "muy entrañable" y que lo llevó a reunir piezas que documentan la transformación urbana de Puebla.
Su búsqueda personal lo llevó a identificar, en imágenes del zócalo, tres generaciones distintas de árboles, un ejemplo de cómo la fotografía registra cambios urbanos que de otra forma pasarían inadvertidos con el paso del tiempo.
La exposición integra piezas de la Colección Sardá, la Fototeca Antica, el Archivo General Municipal, la Fototeca Juan Crisóstomo Méndez, el Museo Nacional de San Carlos, la Colección Fundación Televisa, la Fototeca Lorenzo Becerril y el propio Museo Amparo, entre otros acervos. (LV)