Domingo, 2 De Agosto De 2026 | Puebla

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Alumnos de la AMIZ Puebla son forzados a reproducir violencias: activista

En la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza se aplica el modelo de las “falsas recompensas”, señala defensora de los derechos humanos

Alumnos de la AMIZ Puebla son forzados a reproducir violencias: activista

Imagen de Academia Militarizada Ignacio Zaragoza con rostro de activista

Foto: Gran Angular

Los alumnos de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza (AMIZ) reproducen las dinámicas sistémicas de violencia que existen dentro de este plantel educativo, según señalan exalumnas y especialistas.

La defensora de los derechos humanos, Zavine Magadán, relató en entrevista con e-consulta las dificultades que enfrentó durante su paso por esta escuela, en la cual estudió la secundaria y la preparatoria.

Explicó que los docentes de este plantel imponían castigos físicos no solamente en privado, sino en público, en ceremonias donde sometían a los jóvenes a “tablazos”. En estas ceremonias, se les pedía a los alumnos darles la espalda a los penalizados.

De la misma forma, refirió que el director Daniel Guzmán López aprovechaba las capacidades de los jóvenes para otorgarles “privilegios” sobre los otros. Tal fue su caso, pues Guzmán la elevó por su desempeño académico y le otorgó “responsabilidades”.

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Te hacen parte de la dinámica de violencia dándote cargos. Vienen responsabilidades (para algunos alumnos): te toca cuidarlos, regañarlos, generar los arrestos para ejecutar el castigo”, reconoció Magadán. De este modo, logró su sometimiento y complicidad a través de la coerción y la manipulación.

Alumnos de la AMIZ Puebla son forzados a reproducir violencias: activista

La activista Zavine Magadán exhibió los malos tratos y tácticas de manipulación que emplea el director Guzmán para controlar a los alumnos.

Contó que, mientras cursaba sus estudios, fue una alumna modelo a la que llevaban a eventos, le tomaban fotos y la designaban como maestra de ceremonias. Incluso, fue cadete responsable de la escolta y su cara aparecía en afiches y publicidad.

En este contexto, reconoció que no pudo racionalizar lo que ocurría y jamás sintió la confianza de contárselo a sus padres.

“En algún momento llegué a estar tan inmersa en esa dinámica, que no quería salirme... Todos estamos ejecutando esa dinámica de violencia, nadie hace nada, nadie se entera”, lamentó la también integrante de REDefine.

Hoy, Zavine se asume y reconoce como víctima de un sistema inadecuado para educar a menores. Y, a doce años de lo sucedido e inmersa en la búsqueda de la protección de los derechos humanos de adolescencias y juventudes, da su veredicto.

“Yo creo que él (Daniel Guzmán López) vio a una adolescente insegura, pero con mucho potencial y que justamente era una gran imagen para vender”, dijo. Considera que fue determinante en las vidas de los estudiantes, quienes “tuvimos que desarrollar diferentes métodos de supervivencia, hacernos fuertes, fingir muchas cosas”.

Menoscaba educación castrense la salud mental de los menores de edad

Las recientes revelaciones de agresiones físicas y emocionales dentro de academias militarizadas alertan sobre graves consecuencias conductuales que suelen presentar estudiantes afectados por violencia.

En esto coinciden Magadán y la psicóloga Andrea Lemus, quien define los efectos como severos y acumulativos.

En entrevista, comentó que “el menor de edad lo normaliza; puede tener conductas disruptivas o desafiantes, como maltratar a personas o animales como mecanismo de defensa contra la vulnerabilidad”.

Asimismo, la especialista asegura que la sobreexigencia interfiere con la regulación emocional. Los jóvenes necesitan espacios seguros para desarrollar adecuadamente su propia autonomía, confianza e identidad.

Sobre el modelo de falsas recompensas, Lemus advierte que confunde al estudiante. “El elogio o la recompensa borra el malestar, en racionalización ‘si duele es porque me estoy haciendo fuerte’”, lo que deriva en la normalización del dolor interno, dijo.

Por su parte, Magadán considera que el acceso a la salud mental debería ser responsabilidad de las autoridades educativas y gubernamentales.

“Eso daría pauta para que una adolescencia pudiera reconocer que está inmersa en prácticas violentas, que está participando en procesos en donde está siendo manipulada”, dijo.

Asimismo, consideró que quienes fueron elementos del Ejército Mexicano carecen de las capacidades para trabajar temas pedagógicos. Incluso, señaló que la propia educación académica de la academia es deficiente, por lo cual ni siquiera cumplen con este propósito. (MCJ)

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