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La anarquía toca a la puerta | Xavier Gutiérrez

Jueves, 28 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La anarquía toca a la puerta

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Noviembre 24, 2013

Aquella expresión de López Portillo, de que “lo peor que nos puede pasar es que nos volvamos un país de cínicos”, hoy tiene una vigencia omnímoda. Lo que entonces sonó como augurio sombrío (aunque el fallecido presidente no estuvo exento de esa conducta) hoy avanza  como un cáncer que todo lo infecta.

Las páginas de los diarios y las electrónicas, los noticiarios y vox pópuli, no pasa día sin que den cuenta de ejemplos irritantes de corrupción descarada. Y abarcan a todos. Funcionarios de los tres niveles, senadores y diputados, alcaldes y regidores, empresarios y comerciantes, curas y obispos, militares y profesionales y artistas;  policías y ladrones (¡perdón… esta es una tira cómica..!)todos  exhiben ejemplares relevantes que conjugan el verbo corromper  en todos sus tiempos y formas.

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La documentación de los medios sobre este amenazante fenómeno es aplastante. ¿Y quién pone freno a ello? , ¿quién, al menos,  levanta la cabeza y de cara a los poderes exige alto a la degradación moral y vigencia del derecho?

Nadie, nadie en el horizonte se ve con la autoridad moral para exigir acciones frontales ante el problema.

El poder ejecutivo federal  se muestra omiso ante los conflictos, contemporiza con los núcleos de poder y escoge el camino de la negociación subterránea para mantener en paz las cosas. Mucho tiene de paz porfiriana el ambiente que genera esa política de dejar hacer dejar pasar.

 El poder judicial vive en una zona de confort cual si se tratara de actuar en otro país, en otro planeta. Seguras sus canonjías,  vive una dinámica que no es la de la gente común. Intocable para el mismo presidente, y arrogante frente al legislativo, sólo una gigantesca bomba sería el remedio para verlo actuar, es decir, empezar de cero.

El legislativo rivaliza de modo competente en ineficiencia, corrupción y franca inutilidad con el judicial. Otro poder etéreo ajeno al humano sentir. Las recientes, abundantes y reiteradas revelaciones sobre cobros millonarios por concepto de comisiones, por parte de  de senadores y diputados por obtener presupuestos para obras a estados y municipios,  confieren a esas estructuras del poder la vulgar y corriente condición de  centros de gestoría y comercio.

El hampa  común al menos usa armas y se cubre la cara con capuchas. Disculpen la comparación, señores delincuentes…

Y la cúpula del poder no acusa recibo de esta cadena de hechos anómala, asquerosa y escandalosa. No veo, no oigo, no hablo, la vieja referencia oriental parece ser la norma a seguir.

Lo triste es que dos sectores que paradójicamente suelen aparecer en los primeros sitios de la,  de suyo escasa confianza de los mexicanos en sus instituciones, como son el militar y la iglesia católica, no son del todo ajenos a este océano de contaminación. Con frecuencia nos enteramos sobre los nexos soterrados de policías y militares de alto rango con los cárteles delincuenciales, y lo  mismo de algunos jerarcas y representantes del bajo clero católico.

Cada uno con sus formas, cada quien en sus ámbitos.

Si esto es así, Juan Pueblo no tiene para dónde ver, de  quién agarrarse.

Este coctel  de corrupción y podredumbre en el poder, con raíces que forman verdaderas redes en la sociedad, integran una maraña sumamente peligrosa. No vistamos el ropaje del catastrofista, pero con este escenario,  los toquidos que se escuchan en la puerta no pueden ser más que  de anarquía. Eso y no otra cosa son esos  brotes de justicia por propia mano  que cada día en mayor cantidad  hoy se registran; son de una descomposición social  tal que aceleran el ritmo que sigue el país en la espiral  del rezago, de la violencia, de la marginación internacional.

La ceguera en el poder es grave, pero más grave aún cuando es voluntaria.

xgt49@yahoo.com.mx

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