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OPINIÓN

Pedir perdón… ¿o permiso?

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Jesús Manuel Hernández

Periodista en activo desde 1974. Ha dirigido, conducido y colaborado en diversos medios de comunicación escritos, radiofónicos y televisivos. Actualmente dirige el portal losperiodistas.com.mx y escribe Por Soleares, espacio de análisis político. Autor del libro Orígenes de la Cocina Poblana.

Martes, Julio 19, 2016

Que una persona pida perdón sobre un error cometido no es suficiente, en términos de confesión de un pecado, debe restituirse el daño, pagarse la penitencia y según el caso ser condenado al menos al purgatorio. O por lo menos los católicos así lo piensan.

Y digo esto porque el presidente ha dado muestras públicas de su catolicismo practicante, en su boda religiosa, en las ceremonias de bautizos y confirmaciones y en la recepción al Papa Francisco; luego entonces si Peña Nieto pide perdón es que ha pasado por un acto de examen de conciencia, y se presenta a la asamblea del pueblo a confesar su error.

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¿Y luego, qué sigue?

¿Acaso que el pueblo mexicano le perdone sus errores?

Por supuesto que sólo se trata de una artimaña más para intentar enderezar el timón de un barco que parece va a la deriva y siendo detenido por otras fuerzas ajenas a las del partido que empieza a zozobrar en el poder.

El perdón pedido por Peña Nieto por los errores de la llamada Casa Blanca, no terminan con el sistema de complicidades, de protección a la corrupción en muchos ámbitos con diversas categorías, donde los gobernadores y las empresas constructoras han jugado un papel muy importante.

Peña Nieto aprovechó el momento de la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción, donde los reflectores le beneficiaron, y como poniendo una prueba de yo soy el primero en admitir que he pecado. Aunque en el fondo siga pensando que “más vale pedir perdón que pedir permiso”.

Apenas si las cortinas de humo fabricadas ex profeso sirvieron para proteger al inquilino de Los Pinos, la renuncia de Virgilio Andrade y las fallas en la medición de la pobreza por parte del INEGI. ¿También se pedirá perdón por eso?

El sistema político del país enfrenta una grave crisis, tal vez, la más difícil de resolver, en medio de una carencia de liderazgo del presidencialismo, minado por la corrupción y las redes de complicidades de quienes lo llevaron al poder.

Pero ahí está Peña Nieto, en su postura ahora de inmolarse frente a las cámaras y demostrar que la humildad también es un valor del presidencialismo;  sólo le faltó decir “y que tire la primera piedra quien esté libre de pecado”.

O por lo menos así me lo parece.

losperiodistas.com.mx@gmail.com

Video en: https://youtu.be/I9CGp-FMqEQ

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