Recientes datos registrados en el mercado laboral en Estados Unidos al cierre de enero 2023 muy por encima de las expectativas, en términos de creación de puestos de trabajo, Banco de México (Banxico) se encuentra en la disyuntiva de continuar todavía más su política monetaria restrictiva elevando la tasa de interés de referencia nuevamente para mantener un estrecho diferencial de tasas con nuestro vecino del norte.
Para generar contexto, entendamos que la señal poco esperada de generación de puestos de trabajo en Estados Unidos al cierre de enero 2023 registró la creación de más de 500 mil empleos contra la expectativa por debajo de 200 mil, que tiene por consecuencia la expectativa de un fortalecimiento de su crecimiento económico y con ello presiones inflacionarias que inevitablemente México importaría parcialmente derivado de la dependencia de insumos “más caros” provenientes de la economía más grande del planeta.
Más artículos del autor
Lo anterior, reforzado por una inercia de presiones inflacionarias inerciales en Estados Unidos derivadas de diversos factores como la escasez mundial de semiconductores y fuentes de energías como consecuencia de la guerra de Ucrania, pero también no podemos soslayar la agresiva política monetaria expansiva de este país durante la pandemia que incrementó su emisión de billetes y monedas (M1) de febrero 2020 de USD4.0 mil billones a USD16.5 mil billones a junio del mismo año, es decir, históricamente cuadruplicó los medios de pago circulantes en solo cuatro meses. Lo anterior, con el costo inflacionario que a nadie debe sorprender.
¿Por qué México debería mantener sus niveles de tasa de interés de referencia cercanos a la misma en Estados Unidos? Esta es una pregunta frecuente que tiene una relativamente sencilla respuesta. Ante un amplio diferencial de tasas entre ambos países, los capitales tienden a buscar destinos seguros. Al tener un menor incentivo de rendimiento doméstico respecto al internacional (hoy de 6 puntos porcentuales) los capitales buscan destinos más seguros aún a costa de un menor rendimiento por sus recursos. En nuestro caso, el ampliar el diferencial de tasas al momento que Estados Unidos eleve nuevamente su tasa para mantener bajo control presiones inflacionarias domésticas, el incentivo al “vuelo a la calidad” se torna más atractivo, trasladándose a una divisa más segura que ahora ofrecería un rendimiento marginal adicional.
Hoy en día, Banxico, con una tasa de referencia del 10.5 por ciento se encuentra en la disyuntiva de incrementar próximamente su tasa de referencia para evitar la salida de capitales a destinos más seguros con tal de mantener fortalecido su tipo de cambio, que a la vez constituye una variable políticamente atractiva.
Si bien la inflación en Estados Unidos ha cedido en los últimos meses, y por consecuencia la inflación en México también ha cedido por la ya explicada importación de inflación del extranjero derivada de la dependencia de insumos norteamericanos, las nuevas presiones inflacionarias se vislumbran en el futuro no muy lejano en nuestro vecino del norte, mismas que constituyen una tentación al incremento adicional de su tasa de referencia y poniendo a México en la disyuntiva, entre comprometer su crecimiento económico derivado de un aumento de tasas nuevamente y continuar el fortalecimiento del peso mexicano (que políticamente es muy atractivo); o mantener la tasa en sus actuales niveles de 10.5 por ciento entendiendo que esta medida no es que promueva crecimiento económico, pero al menos lo “des incentiva menos” en el mediano y largo plazo, además que no aumentaría el costo, aún más, la deuda interna.
Le invito a reflexionar en dicha disyuntiva y verá usted por cuál opción se inclinan nuestras autoridades.
¡Hasta la próxima!