Sábado, 6 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Misoginia en el poder

Combatir la misoginia requiere de un esfuerzo colectivo, y abordar las creencias individuales

Araceli Molina Diz

Coautora del libro “La Campaña”, Guía para Estructurar Candidaturas; creadora del podcast Política en Femenino. Consultora con experiencia en políticas, gestión y administración públicas, comunicación política y perspectiva de género.

Martes, Mayo 23, 2023

En un sistema patriarcal en el que el “poder” se ha conformado desde una visión machista, desafiar la autoridad masculina nos convierte en locas, desequilibradas, perras, impulsivas, mujeres trastornadas que en muchas ocasiones son señaladas y juzgadas. El sistema prefiere expulsarnos del espacio público, acosarnos, amenazarnos, señalarnos y culpabilizarnos para que no se vea afectado el status quo que mantiene a los varones en el ejercicio del poder.

Suponemos que vivimos en una época de avances en materia de igualdad de género; sin embargo, seguimos teniendo creencias y estereotipos que nos dicen que, si un hombre habla claro, fuerte y con energía es un líder y si una mujer lo hace es una histérica.

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La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al H. Congreso del Estado de Puebla con un grupo de mujeres activistas y feministas que apoyamos la Ley 3 de 3 en Puebla. Esta ley tiene la finalidad de que ninguna persona que sea deudora alimentaria o que ejerza violencia familiar o política contras las mujeres, entre otros tipos, pueda ocupar cargos de elección popular ni de servicio al público. Y es que parece algo lógico, pero no lo es. La misoginia está muy arraigada en los círculos más alto de poder, dentro de las argumentaciones para que la ley fuera aprobada, pudimos escuchar a diputadas que han vivido violencia política por años, mujeres que han soportado durante mucho tiempo a sus agresores ejerciendo violencia verbal, psicológica, acoso, discriminación, etc.

La misoginia se refiere a la aversión, el menosprecio, la discriminación o el odio hacia las mujeres o lo femenino. Es una forma de prejuicio de género arraigada en creencias y actitudes negativas hacia las mujeres, así como en la perpetuación de estereotipos y roles de género restrictivos.

La misoginia puede manifestarse de diversas formas, tanto a nivel personal como estructural como en el caso de México que vivimos en un sistema que perpetúa las desigualdades. Otro ejemplo de la misoginia arraigada en el poder fueron las protestas en contra de la Suprema Corte de Justica del Nación por parte de simpatizantes de Morena, y encabezadas por parte del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, en las que presentaban un féretro con el rostro de la ministra Norma Piña, una verdadera apología de la violencia.  Ojo, la misoginia no solo es perpetuada por hombres, sino que también puede ser internalizada y expresada por mujeres y otros géneros.

La misoginia busca callarnos, encerrarnos en el espacio privado y esclavizarnos con la moral patriarcal.

La manifestación más profunda de la misoginia es el feminicidio. El pasado domingo 21 de mayo se cumplió un año de que le arrebataran la vida a mi amiga activista, abogada de las mujeres Cecilia Monzón, quién fuera presuntamente asesinada por Javier López Zavala, político priista, que fue candidato a la gubernatura de Puebla en 2010. Esto nos muestra la importancia del activismo, la importancia de la Ley 3 de 3, reflexionar y preguntarnos: ¿En manos de quién estamos? ¿Quiénes son los políticos que nos gobiernan? ¿Hasta dónde está llegando la violencia de género?

Combatir la misoginia requiere un esfuerzo colectivo y abordar tanto las actitudes y creencias individuales como las estructuras de poder y las normas culturales arraigadas. Es fundamental promover la educación y la conciencia de género, así como trabajar en políticas y legislaciones que protejan los derechos de las mujeres y promuevan la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad.

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