Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Ciencia, salud y educación

Urge que el nuevo gobierno apoye este triángulo virtuoso para el bienestar de la sociedad

Lorenzo Diaz Cruz

Doctor en Física (Universidad de Michigan). Premio Estatal Puebla de Ciencia y Tecnología (2009); ganador de la Medalla de la DPyC-SMF en 2023 por su trayectoria en Física de Altas Energías. Miembro del SNI, Nivel lll. Estudios en temas de educación en el Seminario CIDE-Yale de Alto Nivel (2016). 

Viernes, Febrero 16, 2024

Uno de los valores de la ciencia, como fuente de conocimiento básico, es que resulta ser nuestra mejor herramienta para descubrir los secretos de la naturaleza. Por otra parte, también se puede apreciar la ciencia por todas las aplicaciones que nos ha traído, mismas que producen una serie de beneficios materiales, capaces de generar mejores condiciones de vida para las mayorías.

Con la pandemia del COVID fuimos testigos del reto enorme que supuso dicha enfermedad, algo que puso en riesgo nuestro modo de vida. Pero fue justamente la ciencia lo que nos permitió salir adelante y disminuir la pérdida de vidas, que tanto dolor causó en la sociedad.

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En esa situación de emergencia global, se pudo ver la acción conjunta de varias disciplinas científicas, mismas que hicieron posible que en un tiempo récord se lograran encontrar las vacunas que nos ayudaron a salir adelante y superar la pandemia.

Entre esas disciplinas que mucho aportaron, tenemos a la genética, con la cual se estudió la estructura del virus, algo que permitió conocer las características principales del COVID. Por otro lado, la biotecnología nos permitió diseñar pruebas más eficaces para detectar el virus. También se tuvo la necesidad de utilizar matemáticas avanzada para modelar y predecir la dinámica de contagios de la enfermedad. Incluso la física de altas energías hizo aportaciones, ya que mediante el uso de la Luz de sincrotón (producida en aceleradores de partículas) fue posible estudiar la estructura molecular del virus. La misma biotecnología permitió la elaboración de una serie de vacunas que lograron inmunizar a la mayoría de la población.

Existen muchos otros retos en salud pública que requieren del concurso de diversas disciplinas científicas; por ejemplo, está el caso del cáncer, que resulta ser la principal causa de muerte en el mundo: en 2020 se atribuyeron a esta enfermedad casi 10 millones de defunciones.  En particular se tiene el caso del cáncer de mamá, que cada año produce más de medio millón de muertes en México, una pérdida lamentable en todos los sentidos.

En el mundo se están desarrollando tratamientos más eficaces y sofisticados contra el cáncer, que bien podrían ayudar en nuestro país para mitigar este problema. Una de esos tratamientos es la llamada Terapia de Hadrones, que consiste en la irradiación de los tumores cancerosos mediante haces de partículas subatómicas pesadas, como el protón. De hecho, esta terapia aprovecha que dichas partículas sean pesadas (de hecho, el término Hadrón, en griego significa pesado), con ello se lograr que dichas partículas pasen por el tejido sano sin dañarlo, para luego depositar su energía hasta que llega al tumor, con lo cual es posible destruirlo.

Cabe mencionar que para diseñar y utilizar una facilidad que cuente con terapia de Hadrones, se requiere personal altamente calificado, desde médicos especialistas, físicos médicos, ingenieros y técnicos especializados.

Si queremos que nuestro país logre contar con facilidades médicas de tal magnitud y sofisticación, es obvio que debemos preparar personal calificado en diversas disciplinas científicas. Para lograrlo necesitamos también aumentar el tamaño del aparato científico nacional.

Para proponer este tipo de proyectos más ambiciosos, se requiere sensibilizar a la comunidad científica para canalizar recursos materiales y humanos en esta dirección. No se trata por supuesto de que los científicos que hacen ciencia básica dejen de hacerlo, se trata más bien de formar más personal calificado, en un número suficiente para alcanzar dichas metas.

Es posible que una parte de ese personal se pudiera formar en las universidades que cuentan con grupos consolidados en investigación. Sin embargo, sería deseable que también se involucrara a otras instituciones, como los diversos campus del Tecnológico Nacional de México, e incluso a las instituciones privadas

Es deseable que el nuevo gobierno que iniciará funciones casi al concluir este año 2024, optara por poner un mayor énfasis en el aprovechamiento de la actividad científica, pero de una manera equilibrada, con objetivos más claros, que logren incidir de manera rotunda en la solución de los diversos problemas del país. Dentro de ello, armonizar las aportaciones y necesidades en Salud, Educación y Ciencia, nos permitiría crear un círculo virtuoso, que logren un cambio significativo que permita llevar un mayor bienestar a la población de nuestro México.

 

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