Tras el registro de los candidatos a diputados locales y miembros de los ayuntamientos en Puebla, plazo que concluye el próximo 9 de marzo de 2024, los partidos políticos participantes realizarán la llamada “Operación cicatriz”.
Dicho ejercicio de reconstruir el pacto de unidad acordado al inicio del registro de los aspirantes a las candidaturas, fracturado durante el proceso, sin duda forma parte de la actividad política interna que deben realizar los partidos. En su caso, el acomodo de las piezas en un rompecabezas electoral que pretende ganar elecciones.
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Acotado a Cholula
Sin pretender analizar en una única entrega la complejidad de las designaciones distritales y municipales en el Estado de Puebla, acotaré mi opinión a Cholula, refiriéndome como tal a San Pedro Cholula, como ancestralmente se le conoce.
Tras las elecciones del 2021, Cholula despertó a su realidad como un municipio gobernado por Morena, pero que sería ahora encabezado por un gobierno panista, con el triunfo inobjetable de Paola Angon Silva, quien participó en la alianza con el PRI y zanjó con el voto anti Lorenzini de los cholultecas, que perdió más de 7 mil sufragios. Con ese mapa los nuevos candidatos irán a las urnas este año, con la duda sobre cuál de los dos grupos electorales mayoritarios tendrá mayor penetración entre los votantes. Este choque polarizador que ya se está dibujando en la contienda iniciada con los aspirantes de los principales grupos políticos y que se aferran a la identidad cholulteca.
No deja de ser paradójico que, desde el triunfo mayoritario de Andrés Manuel López Obrador en el 2018, se daba por hecho que Morena tenía todo para repetir en la presidencia de la República mientras, simultáneamente, se creía que la nueva fuerza política sería hegemónica y dominaría los principales municipios poblanos. La realidad del 2021 pegó en las narices a esa creída dirigencia, que entregó, además de la capital del Estado, las cabeceras de la zona conurbada, entre otras de la entidad.
Sumemos a la paradoja el hecho de que el presunto culpable de la derrota en Cholula, y que venía ya tras otra derrota, pero por el partido que ahora enfrentaba, se había inscrito nuevamente como aspirante y que en su afán de construir un proyecto invitó a otros a sumarse a una causa ligada más a un grupo que al partido.
Este planteamiento dio origen a la polarización de contendientes que se agruparon en torno a sus simpatías, uno de ellos con la premisa de “Cholula para los cholultecas” excluyendo desde un principio a quienes no opinaran de esta forma o que se encontraran fuera de su proyecto (documento firmado por 14 aspirantes). Otro grupo más plural, en donde la participación entusiasta estaba más apegada a la convocatoria. En ese grupo plural se incluyó una decena de aspirantes que en su mayoría formaron parte de una determinada administración municipal y que había logrado con éxito en el 2018 el triunfo electoral.
Bajo esta conformación de los grupos, el partido determinó seleccionar nueve perfiles, presumiblemente competitivos, bajo criterios que se mantienen bajo reserva, pero que dibujan en parte las motivaciones e intereses de quienes tomaron la determinación.
Enfrentamientos
No obstante que Morena ofrece nueve perfiles distintos, para seleccionar al mejor posicionado de ellos, existe una variable que debe ser tomada en cuenta y que fue omitida en el 2021. Que dicho perfil no agrupe una oposición mayoritaria de operación. Dicho más simple, que el aspirante seleccionado logre reducir los encuentros desafortunados, y que los habrá no obstante los acuerdos políticos que deban ser tomados.
Por otro lado, la o el candidato de Morena se enfrentará a una oposición fragmentada, la mayoría de ella aglutinada en torno a una candidata extraña para la militancia priista y panista del municipio. Al otorgarse el registro a Roxana Luna, militante activa y cuadro importante perredista, quien ya enfrenta una oposición férrea hacia el interior del llamado Frente.
A favor de Roxana Luna están su poco menos de mil electores que siguen votando a favor de las siglas perredistas, los dirigentes de los partidos políticos y posiblemente a las familias que se han beneficiado de los partidos participantes en la alianza. Sin embargo, enfrenta una gran oposición que se concentra en tres frentes:
Frente opositor en el PRI: Encabezado por el propio dirigente estatal del partido que demanda respeto al siglado tricolor y que según el acuerdo político entre partidos le corresponde poner candidato. Amenazando con romper la alianza. Si bien este planteamiento lo hace el dirigente, los aspirantes visibles por esta fuerza política dentro del municipio, se dice, están por debajo de la rentabilidad electoral que se requiere.
Frente opositor en el PAN: Extrañamente en algunos de sus integrantes, por cuadros políticos identificados con las familias beneficiadas en los cargos, pero que en este momento realizan su protesta. Sea para lograr nuevamente sus espacios o por genuina oposición, dicho malestar puede alimentarse con otros grupos dentro del panismo que no tendrán beneficios con dicha candidatura.
Frente opositor desde el gobierno municipal: Encabezado por la actual presidencia, quien no pretende participar en dicha contienda municipal, concentrando su atención en concluir su gestión de tres años al frente del gobierno cholulteca. Su hija renunció recientemente a su militancia al Partido Acción Nacional y será candidata a diputada local por un distrito de la ciudad capital a propuesta del Partido Verde Ecologista de México.
Morena ganará Cholula
Los factores de la derrota de 2021 de Morena en Cholula que hoy no están vigentes, el agotamiento de la administración municipal al final de su trienio y rompimiento interno, así como el ejercicio de unidad de la mayoría de aspirantes morenistas, podrá otorgarle a Morena el triunfo electoral esperado, no obstante, el discurso sectario que promueven algunos de los participantes en el proceso.
La llegada de Luis Alberto Arriaga y de Paola Angon Silva -ninguno de ellos originarios de Cholula-, pero con el derecho legítimo de ser candidatos y luego haber gobernado dicha demarcación territorial, en contraste de aquellos candidatos originarios, llevó al bote de la basura el discurso sectario. Razón por la cual dicha medida no es tomada en cuenta para definir una candidatura.
Si bien será una tarea de “Operación cicatriz” que llevará todo un mes de acuerdos, lo cierto es que en los dos principales bandos en disputa, existen operadores políticos con estrategias definidas y en tal caso ganará quien menos errores cometa y quien asuma una identidad cholulteca bajo el principio de que Cholula es una sociedad cosmopolita (gente de todas partes) en donde la mayoría de integrantes del padrón electoral nacieron en otro municipio y/o entidad.
De alguna manera hoy, algunos despistados han reeditado sus fobias contra algunos aspirantes, algo tan natural como inevitable en los procesos electorales cholultecas. Sin embargo, la nueva realidad nos lleva a otorgar candidaturas a quienes tengan la capacidad de construir proyectos y puentes de comunicación entre criterios distintos, puntos de coincidencia que garanticen el triunfo.
Con este espíritu y ocho días antes de que concluya el plazo reglamentario, creo y estoy convencido que el posible candidato a la presidencia de San Pedro Cholula por Morena, será la aún diputada local Tonantzin Fernández Díaz, el doctor Luis Alberto Arriaga Lila o el abogado Juan Pablo Silva Ochoa, como perfiles competitivos que podrían aglutinar a la mayoría de expresiones políticas del municipio.
En cuanto a la candidata por el PRI-PAN-PRD de mantener dicha coalición, será Roxana Luna Porquillo, les guste o no a los militantes cholultecas inconformes.
Sin embargo, a pesar de dichas diferencias, ganar la elección municipal y distrital será otra historia.
¿O no lo cree usted?
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