Este 6 de marzo de 2024, la dirigencia estatal de Morena conminó al aún candidato al Senado de la República, Ignacio Moisés Mier Velazco a evitar el divisionismo dentro de las filas obradoristas, mediante un extrañamiento firmado por la presidencia del Comité Estatal de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo; el presidente Estatal de Partido Verde Ecologista de México, Jaime Natale Uranga; la coordinadora Nacional de Fuerza por México, Maillela Gómez Maldonado; la comisionada Política Nacional del PT en Puebla, Lizeth Sánchez García y el presidente Estatal de Nueva Alianza, Emilio Salgado Néstor.
Dicho documento afirma que “Durante muchas semanas (yo hubiera puesto, últimas semanas) la dirigencia del partido sostuvo un intenso diálogo con más de 2 mil 500 aspirantes a contender por una de las 217 presidencias municipales, para lograr la conciliación y el consenso. Sin embargo, el compañero Ignacio Moisés Mier se ha dedicado a incitar a la división en nuestras filas, por supuestas imposiciones en el proceso interno”.
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Si bien es cierto, que dicho extrañamiento es un simple comunicado, que puede o no ser atendido por el presunto infractor, también es cierto que no fue acusado a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, para los efectos estatutarios que correspondan. Toda vez, que no importando el cargo que ostenta y/o al que pretende llegar, debe conducir su actuación conforme a las normas del partido y que según el documento con notorio malestar afirma: “… hacemos un Extrañamiento enérgico por su conducta que promueve la división…”
Mi pregunta sería, si es una conducta que promueve la división, ¿cuál es la razón por la cual no se realizan las acciones pertinentes de conformidad con los estatutos de Morena?
¿Miedo? ¿Qué es el amigo más cercano de AMLO? ¿Qué Nacho es Nacho?
Para los seguidores de Nacho, la actuación de su líder justifica y abandera el malestar colectivo en torno a las presuntas candidaturas impuestas, que dicho sea de paso, no se han definido, pero que, el patrocinio y abanderamiento solidario está desprovisto del decoro partidista, en donde las voces inconformes, parcialmente tienen razón. Primero porque no leyeron las letras chiquitas de la Convocatoria, en donde la Comisión Nacional de Elecciones puede hacer su regalada gana y segundo, porque el propio Presidente de la República, justifica a los llamados chapulines u oportunistas de incorporarse en cualquier momento a Morena, ser candidatos y de paso, entrar sin mayor recato al reparto de candidaturas.
Si ya lo conocen para que lo hacen candidato
Las consecuencias de hacerse de la vista gorda, en el proceso interno de selección de candidato a la gubernatura, en donde el famoso Nacho desplegó una millonaria campaña publicitaria, presumiblemente financiada por sus “amigos”, es parte de una conducta al margen de los estatutos. Su actuación en este momento, no es distinta a la violación estatutaria y normas de conducta en el proceso que le antecede. Lo relevante ahora es, si efectivamente Nacho está comprometido con aportar su “presunta estructura” al movimiento, sabedor de que será Senador de la República, con o sin el apoyo obradorista, en virtud de que los números y resultados electorales, aun perdiendo el partido logrará el escaño en el Senado. Lo que nos lleva a una lógica simplista, de que podría haber negociado de antemano que Puebla pierda la gubernatura, como adversario político a vulnerar.
Esta afirmación simplista, podría dibujarse en una hipotética estrategia siniestra, de golpear para obtener. Lograr nuevamente posiciones plurinominales para sus allegados o familia (como ya es costumbre), recursos económicos adicionales o acuerdos con actores políticos que se mantienen a la expectativa de estos entuertos.
Por lo pronto, “su estructura” ya pelea las candidaturas, sabedora de que el escándalo puede dar resultados. Negociar en la mesa política y de a perdida lograr algunas cuotas de poder. Suficiente para impulsar su posible candidatura del 2036, porque la 2030 ya tendría fuerte oposición.
Sectarios y promotores de la costumbre
Entre esas voces discordantes, alborotadas por la calentura política, lo están aquellos que promueven el sectarismo, tal es la suerte de al menos dos escritos que se han difundido en medios informativos.
El primero de ellos, firmado el 1 de febrero de 2024 en San Pedro Cholula, por el Grupo de los 14 que conformaron el grupo Lorenzini-Oaxaca-Rosas en donde acordaron que el candidato debería de ser aquel que formara parte de ese grupo, excluyendo a los otros 32 aspirantes. Esta resolución, la última de ellas, condenó a ese grupo a su exterminio, en virtud de que sus dos principales promotores fueron excluidos de la encuesta y como prueba de que había mensaje, fue incluido uno por recomendación interna, que sin tener números suficientes formó parte de los nueve seleccionados. Seis hombres y tres mujeres, para reducir a dos, en virtud de que una de ellas fue designada candidata a diputada local, cargo por el cual no se registró, pero que fue aceptada por los aspirantes registrados y goza de la simpatía.
En la numeralia estadística, independientemente del procedimiento, resultó interesante que el grupo excluyente se hizo la maldad así mismo, puesto que fueron tres los integrantes de ese grupo, los que fueron incluidos en la encuesta y dos del grupo contrario. Este detalle de “incluir” de un lado a tres y del otro lado a dos, provocó la división de las preferencias hacia ese grupo entre tres posibles contendientes, mientras que del otro lado, se repartió entre dos. Sin tener el dato exacto, no es lo mismo el 33% de la intención de voto que el 50%, esto es así, porque si del cien por ciento de los simpatizantes del grupo excluyente, debe repartirse dicha preferencia entre tres aspirantes. En cambio, del otro grupo denominado “Arriaga”, sus simpatizantes lo podrían haber repartido en únicamente dos, con supuesto de “mitad y mitad”. Si a eso le sumamos que más del 50% de los encuestados prefieren hombre como candidato a la presidencia y menos del 30% mujer, la ventaja competitiva para equilibrio de las fuerzas se otorgó al colocar seis hombres contra mujeres, que podría beneficiar en parte al género femenino, al levantarse la encuesta.
En cuanto a los invitados recomendados en la encuesta cholulteca, algunos puntos fueron reducidos a los contendientes de los grupos notoriamente enfrentados.
Sin embargo, a diferencia de los aspirantes de San Andrés Cholula, el pasado 7 de marzo, se vislumbró un inicio de posible unidad sólida, en donde en torno a la candidatura de la Presidencia de la República y de la candidata a diputada federal por el distrito, se logró aglutinar a integrantes de los diversos grupos contendientes. Desde luego en un marco de respeto e institucionalidad, aun cuando existan algunas de las voces discordantes que en su momento fueron promotores del tal Nacho.
Sectarios
Sin embargo, algunos aspirantes morenistas a la presidencia municipal de San Andrés Cholula firmaron y publicaron un documento en el que repudian a otros personajes, uno que se enfrentó a los morenistas antes de las elecciones del 2018, militante activo del Partido Acción Nacional y otro cuyos apellidos no son los comunes originarios.
En dicho documento, este grupo sectario repudia a los que no nacieron en San Andrés Cholula, como si fueran un coto de poder para los habitantes de pueblos originarios, cuando ellos mismos vendieron sus terrenos y se benefician de la inversión de aquellos que construyeron en sus tierras.
Esta actitud sectaria, que obedece a un pensamiento clasista y retrógrado a la lucha democrática, pone en evidencia la dicotomía que existe en dicha demarcación territorial; en donde el poder político pretende ser manejado al antojo de quienes llevan apellidos relacionados con los pueblos originarios (náhuatl) o que forman parte de las familias nacidas y residentes permanentes del antiguo pueblo. Olvidan por un momento que el padrón electoral y su gran crecimiento, es de personas de todas partes en su mayoría.
Un gran avance y experimento político sería que Morena no permita sectarismos de este tipo, y sea la ley y la famosa encuesta, la que determine al candidato, les guste o no a los que proponen unidad, pero para fastidiar al otro. Dicho más simple, se unen para destruir y oponerse, pero no fueron capaces ellos mismos de construir una unidad en torno a un candidato “de los suyos”. Como se dice coloquialmente, “sufran las consecuencias de sus actos”.
En esta elección y la estrategia de Morena es muy clara: “Tu enemigo de tu enemigo es tu aliado” (Sun Tzu 544 aC.)
¿O no lo cree usted?
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