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OPINIÓN

¿Puede la Inteligencia Artificial ser ética?

Cuando la IA se descontrola, los derechos humanos pagan el precio

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Miércoles, Abril 30, 2025

La inteligencia artificial (IA) ya no es solo cosa de películas o laboratorios futuristas. Está en nuestros celulares, en las redes sociales, en los servicios de salud y hasta en las decisiones del gobierno. Pero, como toda herramienta, también puede usarse mal. Y aquí entra la gran pregunta: ¿cómo asegurarnos de que la IA respete nuestra dignidad, nuestros derechos y nuestra libertad?

La tecnología no es neutral

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Aunque muchos piensen que los algoritmos son “objetivos”, la verdad es que pueden reproducir y hasta amplificar prejuicios humanos. Así lo advierte Cathy O’Neil en su libro Weapons of Math Destruction (2016), donde explica cómo los sistemas automáticos pueden reforzar desigualdades sociales si no se revisan críticamente.

Esto tiene nombre: sesgo algorítmico, es decir, cuando las decisiones que toma un sistema de IA están influenciadas por los prejuicios presentes en los datos con los que fue entrenado (Barocas & Selbst, 2016). Por ejemplo, si se entrena un sistema de selección de personal con datos históricos de empresas que discriminaban a mujeres o minorías, el sistema puede aprender y perpetuar esos mismos patrones.

Por eso es esencial hablar también de justicia algorítmica: se trata de garantizar que los algoritmos no reproduzcan ni amplifiquen las desigualdades existentes en la sociedad (Binns, 2018). Esto implica revisar desde el origen de los datos hasta los efectos reales de las decisiones automatizadas.

La dignidad humana no se negocia

La UNESCO lo dice claro en su Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial (2021): la tecnología debe estar al servicio de la persona, no al revés. Es decir, no podemos permitir que por hacer las cosas más rápido o más “eficiente”, se pisoteen derechos fundamentales como la privacidad, la libertad de expresión o el acceso justo a oportunidades.

Autores como Floridi y Cowls (2019) insisten en que el respeto a la dignidad incluye proteger nuestra autonomía y permitirnos tomar decisiones conscientes, sin ser manipulados por máquinas que ni entendemos ni controlamos.

Transparencia y derecho a la información

Uno de los mayores riesgos es que muchos sistemas de IA funcionan como cajas negras: nadie sabe bien cómo toman decisiones, ni cómo apelar si te afecta una. ¿Te negaron un crédito? ¿No te llegó una beca? Puede ser culpa de un algoritmo... y tú ni enterado.

Por eso es urgente exigir transparencia, que significa tener acceso a información clara sobre cómo funciona el sistema y qué datos usa (Floridi et al., 2018). Y no solo los expertos deben entenderlo: también tú y yo.

Aquí entra otro concepto fundamental: la explicabilidad. Este término se refiere a la capacidad de comprender cómo y por qué un sistema de IA llegó a una decisión específica (Wachter, Mittelstadt & Floridi, 2017). No basta con saber que un sistema usó tus datos: necesitas entender el proceso y tener la posibilidad de apelar si algo salió mal.

El peligro de la manipulación emocional

¿Has notado que a veces las redes sociales te muestran justo lo que te pone triste, enojado o te hace comprar algo? No es casualidad. Como explica Shoshana Zuboff (2019), vivimos en una era de “capitalismo de vigilancia”, donde tus emociones son el producto. La IA analiza tu comportamiento y lo usa para moldear lo que ves, piensas… y votas.

La Comisión Europea (2019) advierte que la IA no debe explotar vulnerabilidades humanas, especialmente las emocionales. La manipulación digital sin consentimiento consciente atenta contra nuestra capacidad de tomar decisiones libres.

¡Reglas claras, decisiones humanas!

Para que todo esto no se nos vaya de las manos, necesitamos regulación. Y no cualquiera: una que garantice que haya supervisión humana, justicia, responsabilidad y participación ciudadana. Porque dejar que solo las grandes corporaciones tecnológicas decidan qué es bueno o malo... ya sabemos cómo termina.

El Parlamento Europeo (2020) y la propia UNESCO (2021) proponen marcos regulatorios donde la sociedad entera —no solo ingenieros— participe en las decisiones sobre cómo usar la IA. Como dice Yeung (2018), sin una gobernanza clara, la IA puede convertirse en una forma opaca de control social.

Entonces… ¿qué hacemos?

No se trata de frenar la innovación, sino de guiarla con valores. La ética en la IA no es un lujo, ¡es una necesidad urgente! Necesitamos construir una inteligencia artificial que respete a las personas, promueva la equidad y rinda cuentas. Eso solo se logra con compromiso, regulación y mucha participación ciudadana.

Porque si la IA va a cambiar el mundo… ¡más vale que lo haga para bien!

Referencias
Barocas, S., & Selbst, A. D. (2016). Big Data’s Disparate Impact. California Law Review, 104(3), 671-732.
Binns, R. (2018). Fairness in Machine Learning: Lessons from Political Philosophy. FAT* Conference.
Comisión Europea. (2019). Directrices éticas para una IA confiable.
Floridi, L., & Cowls, J. (2019). A Unified Framework of Five Principles for AI in Society. Harvard Data Science Review. 
UNESCO. (2021). Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial.
Wachter, S., Mittelstadt, B., & Floridi, L. (2017). Why a Right to Explanation…. International Data Privacy Law, 7(2), 76-99.
Yeung, K. (2018). Algorithmic Regulation. Regulation & Governance, 12(4), 505-523.
Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism. PublicAffairs.
Anaya, C. (2025) La Inteligencia Artificial y la Dignidad Humana | Revista Forja Para el Bien Común
Anaya, C. (2025) ¿La IA puede mejorar los servicios públicos? e-consulta.
Anaya, C. (2025) El impacto de la Inteligencia Artificial en el empleo e-consulta.
Anaya, C. (2025) La Inteligencia Artificial no espera e-consulta

 

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