Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Por una economía centrada en la dignidad humana

Hacia un modelo económico que cuide la vida y lo que es de todos en común

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Miércoles, Julio 9, 2025

En medio de la crisis ecológica, la creciente desigualdad y la deshumanización del sistema económico, urge repensar el sentido de nuestras estructuras productivas, financieras y sociales. ¿Qué es verdaderamente valioso? ¿Qué deberíamos proteger colectivamente? ¿Y cómo podemos construir una economía que cuide en lugar de destruir?

El ensayo “Por una economía centrada en la dignidad humana” se inserta en esta reflexión fundamental. Inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia, en referentes como Elinor Ostrom y en organismos como la CEPAL, plantea una economía basada en el cuidado, la equidad, la participación y el destino universal de los bienes.

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Bienes comunes: lo que sostiene la vida

Los bienes comunes son aquellos recursos —naturales, culturales, sociales— que sostienen la vida y que, por su naturaleza, deben estar al servicio de todas las personas. Como recuerda el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia:

“El destino universal de los bienes es un principio tradicional de la doctrina social cristiana. Dios destinó la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos” (Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, 2004, n. 171).

Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía, demostró que las comunidades son capaces de gestionar bienes comunes de forma eficiente, sostenible y equitativa:

“No hay una única solución panacea. Pero hay pruebas abrumadoras de que los usuarios de recursos pueden autogestionarse eficazmente cuando tienen reglas claras y confianza mutua” (Governing the Commons, 1990, p. 88).

El papa Francisco lo expresa con fuerza moral:

“La propiedad privada está justificada por la necesidad de custodiar y acrecentar los bienes, para que sirvan mejor al bien común. Pero si no cumple esa función, se convierte en una forma de injusticia” (Fratelli Tutti, 2020, n. 120).

Participación y equidad: clave para la justicia social

Una economía justa no puede construirse sin participación activa y equitativa en la toma de decisiones. La gobernanza participativa garantiza que las personas no sean meras beneficiarias, sino protagonistas de su desarrollo. Como señala Benedicto XVI:

“El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y responsables políticos que vivan fuertemente en su conciencia el llamado al bien común” (Caritas in Veritate, 2009, n. 71).

Desde la perspectiva de la economía social y solidaria, la Comisión Europea afirma:

“La economía social contribuye a la democracia económica, porque implica a los ciudadanos en la gestión de empresas, servicios y recursos que afectan directamente sus vidas” (Social Economy Action Plan, 2021, p. 6).

La Doctrina Social insiste en este punto:

“La participación es un deber que todos deben cumplir conscientemente, con responsabilidad y con vistas al bien común” (Compendio, 2004, n. 189).

Justicia intergeneracional y sostenibilidad

No hay justicia si el futuro se sacrifica en nombre del beneficio inmediato. La justicia intergeneracional exige que los recursos naturales se preserven, y que las decisiones de hoy no perjudiquen a los que vendrán.

El Informe Brundtland de la ONU lo estableció así:

“Satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Naciones Unidas, 1987).

La encíclica Laudato Si’ nos interpela con urgencia:

“¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan? (...) No se trata sólo de dejar un planeta físicamente habitable, sino también de transmitir valores, un sentido de la vida” (Francisco, 2015, n. 160).

El saber y la cultura también son bienes comunes

En un mundo digital, el conocimiento es poder, pero también es un derecho. No puede ser un privilegio de élites ni quedar encerrado por barreras comerciales. La UNESCO afirma:

“La cultura es un bien público mundial, y su acceso equitativo debe garantizarse mediante políticas que reconozcan su valor no sólo económico, sino simbólico, ético y social” (UNESCO, 2015, p. 23).

La Iglesia lo refuerza:

“El analfabetismo es una forma de pobreza. El acceso al conocimiento debe ser asegurado como condición para la dignidad y la libertad” (Compendio, 2004, n. 158).

Economía de los cuidados y vínculos

Una economía humana debe tener rostro, manos y corazón. El trabajo de cuidar —a niños, ancianos, enfermos, comunidades— ha sido históricamente invisibilizado y desvalorizado. Como lo señala la CEPAL:

“Los sistemas de cuidados deben ser comprendidos como infraestructura social esencial para el desarrollo” (CEPAL, 2021, p. 6).

Francisco, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, llama a construir una “cultura del cuidado” como base de toda convivencia:

“El cuidado es el antídoto contra la cultura de la indiferencia, del descarte y del enfrentamiento” (Francisco, 2021, n. 9).

Y en La Economía de Francisco, reitera:

“Necesitamos una economía que cuide, que no abandone, que humanice y no deshumanice” (Francisco, 2020).

Conclusión: soñar con los pies en la tierra

La economía no es una máquina alienígena, es una construcción humana. Y como tal, puede transformarse. Se propone una economía con cinco fundamentos: el valor de lo común, la participación, la sostenibilidad, el saber compartido y el cuidado.

Como dice el papa Francisco:

“Este es el momento de soñar a lo grande, de dar un giro hacia una economía justa, regenerativa y con alma” (Francisco, 2020).

Ese giro comienza con preguntas nuevas y compromisos cotidianos. Porque la verdadera economía no es la que crece más, sino la que cuida mejor.

Antes de despedirme, les invito a escuchar el podcast de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema: https://open.spotify.com/episode/6uNoRsttwoFJhg1CW7sU2T?si=28f4e467df454942

Referencias
Benedicto XVI. Caritas in Veritate (2009).
CEPAL. (2021). Los cuidados en América Latina y el Caribe: Un aporte para la igualdad. Naciones Unidas.
Francisco. Fratelli Tutti (2020).
Francisco. Laudato Si’ (2015).
Ostrom, E. (1990). Governing the Commons.
UNESCO. (2015). Re|Pensar las políticas culturales: Informe mundial sobre la cultura. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Anaya, C. (2025). Por una economía centrada en la dignidad humana. Revista FORJA Para el Bien Común.

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