Cartas a Gracia
La percepción de inseguridad crece constantemente de acuerdo con datos publicados por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), dada a conocer el 23 octubre pasado, Gracia.
El documento aseguraría que en septiembre pasado “63.0 % de la población de 18 años y más, residente en 91 áreas urbanas (ciudades) de interés -en adelante, áreas urbanas de interés- consideró que era inseguro vivir en su ciudad”; percepción mayor en 4.4% en comparación con el año anterior (58.6%).
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En el segundo parágrafo del inciso III la publicación desagregaría la sensación de inseguridad por sexos: “En septiembre de 2025, 68.2 % de las mujeres y 56.7 % de los hombres consideraron que vivir en su ciudad era inseguro (ver gráfica 1)”; diferencia desfavorable a las mujeres en 11.5%.
El cuadro 1 Percepción sobre inseguridad pública, por área urbana (ciudad) de interés junio-septiembre 2025 (porcentaje) evidenciaría que el promedio nacional de este indicador en septiembre de 2025, alcanzaría a un 63% de la población de 18 años y más, en tanto que en entidades de interés, como Puebla se ubicaría en 81.4%; en Tlaxcala en 8.4 puntos porcentuales menos (73%); en Veracruz 70% , 11.4 puntos porcentuales menos que en la entidad de Zaragoza, en tanto que en Oaxaca alcanzaría a un 72.6%, a tan sólo 8.8 puntos porcentuales de la Puebla de los Ángeles.
El asesinato de Carlos Manzo (en el que están involucrados por lo menos dos menores de edad), ex alcalde de Uruapan; ciudad con una percepción de inseguridad del 82.6% y superior a la de Puebla (81.4%), agravaría el miedo con el que se vive, Gracia, y que de resulta cierta la aseveración se reflejaría en los indicadores que publique la próxima ENSU.
No obstante, la “métrica en redes sociales” indicaría que el tema sería “tendencia nacional e internacional en plataformas como X y TikTok, con más de 11,400 reacciones en X y 23,000 en TikTok en las primeras horas, además de miles de mensajes de condena y solidaridad [quadratin.com.mx]”; en tanto MW Group indicaría que “41.9% de los comentarios fueron críticas al gobierno federal y estatal; 17.3% lamentaron el asesinato y resaltaron la figura de Manzo; 9.3% exigieron la renuncia de la presidenta Claudia Sheinbaum pues la responsabilizan por la situación actual de violencia en el País. [vanguardia.com.mx]”.
La percepción de inseguridad y la prevalencia de la violencia en todas sus expresiones justificarían la realización de la actividad reseñada por el Boletín 362. Miles de estudiantes presentan proyectos en la 3ra Jornada Nacional por la Paz y contra las Adicciones, publicado el 08 de noviembre pasado y realizada en un CBTIS de Tlaxcala; jornada en la que participarían más de 5 millones de integrantes del Sistema Educativo Nacional (SEN).
Ahí, el titular de la oficina educativa federal, recordaría un compromiso que establecería la titular del Ejecutivo: “Cada escuela de México debe ser lugar para promover el autocuidado, la salud colectiva y la convivencia libre de violencias”.
Sin embargo, la cultura de la paz sería una de las tareas asignadas a la educación que establecería el párrafo tres del Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos “y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje”.
La Ley General de Educación por su parte promovería: la “convivencia pacífica, respeto a la diversidad y derechos humanos, alineada con los principios constitucionales”; lo mismo que la promoción “de la cultura de la paz y no violencia”.
Artículo 74:
“Las autoridades educativas, en el ámbito de su competencia, promoverán la cultura de la paz y no violencia para generar una convivencia democrática basada en el respeto a la dignidad de las personas y de los derechos humanos […] Para cumplir con lo establecido en este artículo, se llevarán a cabo, entre otras, las siguientes acciones: I. II. III. IV. V. Diseñar y aplicar estrategias educativas que generen ambientes basados en una cultura de la paz, para fortalecer la cohesión comunitaria y una convivencia democrática; incluir en la formación docente contenidos y prácticas relacionados con la cultura de la paz y la resolución pacífica de conflictos; proporcionar atención psicosocial y, en su caso, orientación sobre las vías legales a la persona agresora y a la víctima de violencia o maltrato escolar, ya sea psicológico, físico o cibernético, así como a las receptoras indirectas de maltrato dentro de las escuelas; establecer los mecanismos gratuitos de asesoría, orientación, reporte de casos y de protección para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes que estén involucrados en violencia o maltrato escolar, ya sea psicológico, físico o cibernético, procurando ofrecer servicios remotos de atención, a través de una línea pública telefónica u otros medios electrónicos [y adicionalmente]; VIII. Realizar campañas, mediante el uso de las tecnologías de la información, comunicación, conocimiento y aprendizaje digital, que concienticen sobre la importancia de una convivencia libre de violencia o maltrato, ya sea psicológico, físico o cibernético, en los ámbitos familiar, comunitario, escolar y social; y, IX. Elaborar y difundir materiales educativos para la prevención y atención de los tipos y modalidades de maltrato escolar, así como coordinar campañas de información sobre las mismas”. Por si no fuera suficiente, la fracción IX establecería la obligación para que “Las autoridades educativas, en el ámbito de sus respectivas competencias, emitirán los lineamientos para los protocolos de actuación que sean necesarios para el cumplimiento de este artículo, entre otros, para la prevención y atención de la violencia que se genere en el entorno escolar, familiar o comunitario contra cualquier integrante de la comunidad educativa […]”.
La promoción de la cultura de la paz requeriría un ejercicio permanente en las escuelas, y de la misma manera, un accionar congruente por parte de las autoridades de los tres ámbitos de gobierno, Gracia.