Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El trabajo ya no es lo que era

En un mundo donde el empleo ya no es predecible, la seguridad social necesita reinventarse

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Sábado, Abril 11, 2026

Durante décadas, la vida laboral tenía una lógica clara: estudiar, conseguir un empleo estable, trabajar durante años y jubilarse. Ese modelo —el famoso “trabajo lineal”— ya no existe.

Hoy el panorama es distinto. Cambiamos de empleo varias veces, trabajamos por proyectos, combinamos ingresos, o incluso dependemos de plataformas digitales. Y no es una percepción: es una transformación documentada.

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ya lo advertía desde hace años: “Alrededor del 14% de los empleos están en alto riesgo de automatización, mientras que otro 32% podría experimentar cambios significativos” (OECD, 2019, p. 14).

Pero el problema no se detuvo ahí. En su informe más reciente, la OCDE eleva el nivel de alerta: “El mundo está cambiando rápidamente… megatendencias como la digitalización, el cambio climático y el envejecimiento de la población están transformando los mercados laborales” (OECD, 2025).

Y añade un dato que debería encender todas las alarmas: “La población en edad de trabajar está comenzando a disminuir en los países de la OCDE” (OECD, 2025).

Es decir, no solo cambia el trabajo… también está cambiando la base demográfica que lo sostiene. Y esto tiene una consecuencia directa: los sistemas de seguridad social —pensados para empleos estables— están quedando obsoletos.

El verdadero problema: no es solo el empleo… es la precariedad
El problema no es solo que desaparezcan trabajos, sino cómo se transforman. La Organización Internacional del Trabajo revela un dato contundente: “Más del 60% de la población ocupada mundial se encuentra en la economía informal” (ILO. 2018).

Esto significa que millones de personas trabajan sin protección: sin seguro, sin pensión, sin estabilidad. Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe explica por qué esto es estructural: “La estructura productiva… reproduce desigualdades persistentes” (CEPAL. 2020).

No es casualidad. El sistema económico actual genera desigualdad de forma sistemática. Y recientemente aparece una idea clave —y potente— del papa León XIV:

"Hay riquezas desproporcionadas que permanecen en manos de unos pocos. Es un escenario injusto, ante el cual no podemos dejar de cuestionarnos y comprometernos a cambiar las cosas. No existe un determinismo que nos condene a la desigualdad". (León XIV. 2026, 10 de abril).

Es decir: esto no es inevitable. Es una decisión social.

Cuando el trabajo enferma: lo que dice la ciencia
Aquí viene uno de los puntos más importantes -y menos discutidos-: la precariedad laboral no solo afecta ingresos… afecta la salud.

La revista The Lancet señala: “El desempleo y la inseguridad laboral están asociados con un mayor riesgo de trastornos de salud mental y mortalidad” (Marmot. 2012)

Y ARPH confirma: “La inseguridad laboral se ha vinculado con enfermedades cardiovasculares y depresión” (Benach. 2014) Pero quien lo sintetiza de forma más clara es la Organización Mundial de la Salud: “Las condiciones en las que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen… son responsables de las desigualdades en salud” (Organización Mundial de la Salud. 2008).

Traducido a lenguaje sencillo: tu tipo de trabajo puede definir cuánto vives y qué tan sano estás. Por eso, la seguridad social no es solo economía. Es salud pública.

La seguridad social: de gasto incómodo a inversión inteligente
Durante mucho tiempo, la seguridad social fue vista como un “gasto”: pensiones, subsidios, apoyos. Hoy esa visión está cambiando.

Organismos como CEPAL lo dicen claramente: “La inversión social es un componente central del desarrollo sostenible” (CEPAL. 2020).

Y el papa León XIV introduce conceptos clave:

“Aplicando políticas de previsión generativas y de desarrollo social efectivo, a partir de la protección de los más débiles y de la inversión en los jóvenes. Por ello, aun ante la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema, su compromiso debe estar siempre orientado también a salvaguardar su tejido solidario y su equidad, tanto en el ámbito de las pensiones como en el acompañamiento del trabajador a lo largo de su trayectoria profesional.” (León XIV. 2026).

¿Qué significa esto en términos simples?
Que la seguridad social no debe limitarse a ayudar cuando todo falla, sino preparar a las personas para que no fallen.

Invertir en educación, capacitación, salud y protección laboral flexible. No es gasto: es asegurar el futuro.

El gran cambio: proteger a la persona, no al empleo
Aquí está el giro más importante. Antes, la seguridad social protegía el empleo, hoy necesita proteger a la persona, porque el empleo ya no es estable.

La OCDE lo resume así: “Las relaciones laborales están cambiando… con un aumento del trabajo no estándar y una reducción de la estabilidad” (OECD. 2019). Esto obliga a rediseñar el sistema:

Antes:

  • Seguridad social ligada al empleo formal
  • Trayectorias laborales estables
  • Pensiones basadas en cotización continua

Ahora:

  • Trayectorias fragmentadas
  • Trabajo independiente o por plataformas
  • Ingresos variables

Resultado: los sistemas actuales dejan fuera a millones.

El equilibrio necesario: ayudar sin generar dependencia. Aquí aparece un tema delicado: el riesgo del asistencialismo. La solución no es quitar apoyos, sino diseñarlos mejor.

El principio de subsidiariedad -clave en la Doctrina Social de la Iglesia- lo explica:

  • El Estado debe ayudar
  • Pero sin sustituir la iniciativa personal

O dicho más claro: no se trata de mantener a las personas, sino de empoderarlas.

El Papa Francisco lo resume de forma contundente:

“No os olvidéis del hombre: éste es el imperativo. Amar y servir al hombre con conciencia, responsabilidad y disponibilidad. Trabajad para quien trabaja y, no menos importante, por quien quisiera hacerlo y no puede. Hacedlo no como obra de solidaridad, sino como un deber de justicia y de subsidiariedad. Apoyad a los más débiles, para que a nadie le falte la dignidad y la libertad de vivir una vida auténticamente humana.” (Francisco. 2015).

Entonces, ¿qué tipo de seguridad social necesitamos?
Si juntamos todo -evidencia científica, organismos internacionales y reflexión ética- la respuesta es clara.

Necesitamos una seguridad social:

1. Universal: Que cubra a todos, no solo a quienes tienen empleo formal.
2. Flexible: Adaptada a trabajos temporales, digitales y autónomos.
3. Portátil: Que acompañe a la persona, no al puesto de trabajo.
4. Generativa:  Que invierta en el futuro, no solo repare el pasado.

La gran pregunta (y el verdadero desafío)
Estamos frente a una decisión histórica. Podemos seguir con sistemas diseñados para un mundo que ya no existe… O podemos rediseñarlos para el mundo que ya llegó. Porque al final, no se trata solo de economía. Se trata de algo mucho más profundo:

¿Queremos una sociedad donde el cambio tecnológico genere exclusión… ¿o dignidad? La respuesta no es técnica, es moral. Y como bien lo ha dicho el Papa León XIV: “No existe un determinismo que nos condene a la desigualdad” (León XIV. 2026).

Les invito a ver el video de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema:

Referencias
Benach, J., Vives, A., Amable, M., Vanroelen, C., Tarafa, G., & Muntaner, C. (2014). Precarious employment: Understanding an emerging social determinant of health. Annual Review of Public Health, 35, 229–253.
Empleo precario: Comprendiendo un determinante social emergente de la salud | Reseñas Anuales
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2020). Construir un nuevo futuro: una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad. Naciones Unidas.
Construir un nuevo futuro: una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad | CEPAL  
Francisco. (2015). Discurso al Personal del Instituto Nacional Italiano de la Seguridad Social (INPS).
Al personal del Instituto nacional italiano de la seguridad social [INPS] (7 de noviembre de 2015)
International Labour Organization (ILO). (2018). Women and men in the informal economy: A statistical picture (3rd ed.).
Mujeres y hombres en la economía informal: un panorama estadístico. Tercera edición | Organización Internacional del Trabajo  
International Labour Organization (ILO). (2021). World Social Protection Report 2020–22: Social protection at the crossroads.
Informe Mundial de Protección Social 2020-22: Protección social en la encrucijada – en busca de un futuro mejor | Organización Internacional del Trabajo  
León XIV. (2026, 10 de abril). Discurso a los directivos y personal del Instituto Nacional de Previsión y Seguridad Social (INPS). Vaticano.
A los directivos y al personal del Instituto Nacional de Previsión y Seguridad Social (INPS) (10 de abril de 2026)
Marmot, M., Allen, J., Bell, R., Bloomer, E., & Goldblatt, P. (2012). WHO European review of social determinants of health and the health divide. The Lancet, 380(9846), 1011–1029.
Revisión europea de la OMS sobre determinantes sociales de la salud y la brecha en salud - The Lancet
Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2019). OECD Employment Outlook 2019: The Future of Work. OECD Publishing. Perspectivas de empleo de la OCDE 2019 | OCDE
Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2025) Perspectivas de empleo de la OCDE 2025 ¿Podremos superar la crisis demográfica?
Perspectivas de empleo de la OCDE 2025 | OCDE
Organización Mundial de la Salud. (2008). Closing the gap in a generation: Health equity through action on the social determinants of health.
Cerrando la brecha en una generación: equidad en salud a través de la acción sobre los determinantes sociales de la salud - Informe final de la comisión sobre determinantes sociales de la salud

 

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