El cerebro sostiene la conciencia, el movimiento, el lenguaje, la memoria, las emociones y la capacidad de relacionarnos con el entorno. El 22 de julio de 1957 en Bruselas se fundó la Federación Mundial de Neurología, que agrupa a las sociedades nacionales de neurología, siendo estas asociaciones las que propusieron establecer un día para concientizar a todo el público acerca del cerebro y sus enfermedades.
Dichas enfermedades son como el accidente cerebrovascular, las demencias, la epilepsia, la enfermedad de Parkinson, la migraña, la esclerosis múltiple, las infecciones del sistema nervioso, los traumatismos craneoencefálicos y otras afecciones que producen discapacidad, dependencia y muerte en todas las regiones del mundo.
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Su impacto no se limita a los pacientes, ya que también afecta a las familias, los cuidadores, los sistemas de salud y a la productividad social.
Una base fundamental fue hacer evidente que se tiene una desigualdad en el acceso a los servicios de salud mental. En muchos países existen pocos neurólogos, servicios especializados concentrados en grandes ciudades, dificultades para obtener estudios diagnósticos y disponibilidad limitada a los tratamientos o maniobras de rehabilitación.
En consecuencia, una enfermedad potencialmente tratable puede producir discapacidad permanente por falta de detección y atención oportunas.
Así que los medios de comunicación y las redes sociales son el vehículo para que mediante infografías, videos, entrevistas, mensajes breves y seminarios virtuales hagan patente a los ciudadanos acerca de cómo opera el cerebro.
A nivel institucional, la conmemoración sirve para presentar propuestas a las autoridades, solicitar presupuestos, y establecer alianzas para hacer realidad el derecho a la salud mental.