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Piñatas, hierbas y poblanas venden en La Merced

El 25 por ciento de las mujeres que se prostituyen en ese mercado son originarias de Puebla, de la capital y municipios cercanos

Piñatas, hierbas y poblanas venden en La Merced

El mercado de la Merced es uno de los más grandes y antiguos de la ciudad de México, allí se venden frutas y verduras de todos los tamaños, piñatas, hierbas medicinales y mujeres. Una de cada cuatro mujeres que se vende allí, por necesidad o por la fuerza, es poblana.

La madre Carmen Ugarte García, integrante de la congregación religiosa Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, explicó en el foro de Derechos Humanos de la Ibero Puebla que se ha dedicado durante los últimos 23 años a ayudar a las mujeres víctimas de trata en la zona.

Ella divide La Merced en tres regiones: la primera es en la parte norte, sobre las calles Emiliano Zapata, Margil, Alhóndiga y La Santísima. Allí están las prostitutas "independientes", las que fueron abandonadas por su padrote, las que tienen más de 50 años.

La segunda zona está un poco más al sur, en las calles Soledad, Limón y Corregidora, donde trabajan las madres de familia, mujeres de más de 30 años que apenas se dan cuenta de que su padrote las explota y sueñan con dejar las calles.

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Después, por Circunvalación, Zavala y Manzanares, están las mujeres jóvenes, las veinteañeras o aún más chicas, que viven bajo el yugo de un lenón trabajando más de diez horas al día.

La madre dice que de las mujeres que ha atendido la orden, el 25.6 por ciento son originarias de Puebla, de la capital y de los municipios más cercanos, como son las Cholulas, Huejotzingo y San Martín Texmelucan.

También las hay de Veracruz, Oaxaca o Chiapas, la constante es que casi todas son de provincia.

Entre la vergüenza y el miedo

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La madre Carmen dijo que para ella todas las mujeres que se dedican a la prostitución se han visto obligadas, ya sea por la pobreza o por alguien más.

Casi siempre sufren violencia no sólo de sus padrotes o de sus clientes, sino también de la gente que las ve mal o de sus propias familias que las abandonan a su suerte.

Las mujeres "independientes" de La Merced padecen muchas enfermedades por dedicarse años al sexo servicio, no tienen un hogar fijo y deben trabajar para comer. A pesar de que ya no están con un lenón a veces tienen que pagar cuotas a otras prostitutas o a los locatarios.

Las más jóvenes son vigiladas constantemente, atienden a cientos de hombres a la semana y muchas caen en las adicciones a drogas o al alcohol. Muchas les ocultan a sus hijos su oficio y viven con el miedo de que las descubran.

A pesar de todo, contó Carmen Ugarte, son solidarias entre ellas, comparten la comida y la casa. Además de que son muy luchonas y maternales, sus hijos son el motor que mueve sus vidas.

La congregación religiosa Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor ayuda a las prostitutas con asesoría legal, médica y sicológica. Cuenta también con una estancia de día para sus hijos y está impulsando proyectos productivos.

Para terminar con la trata se debe acabar machismo

Teresa Columba Ulloa Ziaurriz, directora regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATW-LAC), comenzó su ponencia diciendo que el machismo es el origen de la trata de personas.

Si no hubiera una demanda tan grande de mujeres, niñas y niños para el comercio sexual este delito simplemente no existiría.

El comercio sexual maneja al año de 32 mil a 36 mil millones de dólares y en México se calcula que hay 70 mil niños y niñas que son explotados sexualmente.

Teresa Columba aseguró que el crimen organizado desde hace años vio allí un gran nicho de mercado, por eso ahora controla el 68 por ciento de la trata en el país.

La mayoría de víctimas, mujeres de entre los 12 a los 25 años, no sabe que están siendo reclutadas, muchas son seducidas o enamoradas por padrotes, quienes las "entrenan" en la vía Puebla-Santa Ana o en La Merced para luego sacarlas del país.

Pero el problema, como lo reconoció la especialista, es que los gobiernos no quieren invertir en prevención, a pesar de que es mucho más barato que luego rescatar a las víctimas, protegerlas, perseguir a los delincuentes y mantenerlos en prisión por años.

Por esta situación, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos estatal y federal, ella sigue encontrando a poblanas explotadas en Reynosa, Distrito Federal y Nueva York.

Para ella existen cuatro reglas básicas para el combate a la trata de personas: la prevención, protección y asistencia, persecución y la participación. En ese sentido uno de los proyectos que tiene para Tlaxcala es rescatar el tejido social de Tenancingo y San Pablo del Monte desde los propios lenones.