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Desalojan al Consejo Puebla de Lectura y hoy entrega edificio
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Este jueves se entregó al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla la casona que ocupó por 10 años
Este jueves a las 15:00 horas los integrantes del Consejo Puebla de Lectura AC se despidieron del lugar que fue su casa durante diez años. La casona ubicada en la 12 Norte 1808, del barrio del Alto, que fungía como biblioteca pública, fue entregada al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP), quien ocupará el sitio como oficinas.
El edificio naranja con blanco ya no será visitado cada semana por más de 200 lectores, ni volverán allí los 3 mil credencializados, ahora sólo entrarán funcionarios públicos debido a que el gobierno del estado no renovó el convenio de comodato del inmueble a la asociación civil.
No hay apoyo gubernamental
El proceso fue largo y doloroso. Desde el año pasado el consejo intentó renovar el convenio para que la biblioteca permaneciera, pero después de muchas cartas la única respuesta fue un aviso de desalojo hace apenas unos meses.
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No hubo oportunidad de negociar, cuenta el presidente del Consejo Puebla de Lectura, Daniel Ramos García. Todas las solicitudes de audiencias con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas fueron rechazadas. Sólo tuvieron citas con los representantes jurídicos del CECAP, mismos que exigieron un pronto desalojo.
"Es una contradicción", dice Ramos y se le nota en la mirada un poco de coraje, otro tanto de tristeza y mucha resignación.
Contradicción porque la dependencia encargada de la cultura en Puebla le quita un espacio a una de las organizaciones poblanas más comprometidas con la difusión de la cultura, ya que el Consejo Puebla organiza la Feria Internacional de Lectura (FILEC).
Además de que en el lugar se organizaban talleres gratuitos y proyectos de capacitación.
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La CECAP habría argumentado a los miembros de la asociación que a ellos también les estaban quitando espacios y que por eso necesitaban el lugar.
Particulares les ofrecen ayuda
Después de que el Consejo Puebla de Lectura anunció que dejaría el edificio, se acercaron la Sociedad Mutualista y la librería Proveedora Escolar para darle un espacio y unas bodegas donde guardar los más de 30 mil libros que tenía en la biblioteca.
"Aún no sabemos a dónde nos vamos a ir", dice Daniel Ramos, porque aunque también la dirección de Patrimonio de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) lo buscó, no tiene un espacio que ofrecer.
El rechazo al desalojo se nota en las paredes del inmueble: cartulinas pegadas con letras de niños -que apenas pueden escribir- piden respeto por la biblioteca, en la página de Facebook de la organización hay personas que se lamentan y también en Twitter.
El presidente de la asociación civil asegura que para dar el servicio de nuevo necesita un espacio de por lo menos seis habitaciones: una para la sala infantil, otra la juvenil, una más para el área especializada en difusión cultural, otra para general, las oficinas y la bebeteca.
Algunos libros se perderán
Ramos también cuenta que no ha podido avisar a todos los usuarios de la biblioteca sobre el desalojo. Muchos de ellos aún llegan a pedir libros prestados o a entregar los que se llevaron.
Espera que algunos de ellos se pierdan, porque tal vez la gente no pueda devolverlos, porque encuentren la biblioteca cerrada y decidan adoptar esos libros.
De todas formas muchos de ellos fueron regalados, como una colección de 200 textos en varios idiomas extranjeros.
Si bien para Daniel, para los integrantes de la organización y los propios lectores, el Consejo Puebla de Lectura no se acaba, el desalojo de la casona de la 12 Norte los ha dejado de manera temporal sin casa y no se sabe cuándo vuelvan a tenerla.