Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

En son indígena documentan vida del ecologista Antonio Esteban Cruz

Fue elegido el son xochipitzahua, ritmo ritual con lo que se logra que al final la canción adquiera un toque esperanzador y no de derrota, explica el autor Horacio Ampudia Sosa

En son indígena documentan vida del ecologista Antonio Esteban Cruz

A ritmo del son indígena nahua conocido como xochipizahua, el grupo El Son de Máiz ha documentado parte de la lucha contra los mega proyectos en la Sierra Norte de Puebla y en su primer trabajo musical dedica una canción a Antonio Esteban Cruz, ecologista defensor del medio ambiente, cuya ejecución cumplió este pasado 4 de julio su tercer aniversario.

“Año del 72/Antonio ya convocaba/la lucha del campesino/por la tierra y por el agua/su palabra ya decía/de la lucha organizada…Lo vi retar a su suerte cuando al gobierno enfrentaba/contra proyectos de muerte/del mentado gober-bala/ nieto del represor que al campesino mataba”

Ahí por el río Apulco Se escucharon las descargas Ese líder campesino Por la espalda asesinaban Era un hombre verdadero Que la vida ofrendaba/Sabemos quién lo mato La gente ya lo decía Pues entre voces sabían Que ese gobierno mandó a asesinarlo aquel día”, dice la letra de Horacio Ampudia Sosa

Ampudia es acompañado por los músicos Walter Herrera Becerra, Hussein López López, Omar Torres Abrego y Cayetano Sánchez Peralta, en la pieza parte el disco del mismo nombre del grupo, “El Son del Máiz” en el que se reúnen 10 canciones más.

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“Antonio Esteban Cruz fue asesinado el 4 de junio del 2014 cerca de Cuautapanaloyan. Nosotros hemos participado en cada uno de los aniversarios luctuosos. Platicando con la gente surge la letra. Lo que más me impresionó es la trayectoria de lucha de más de 40 años de un hombre hablante náhuatl y de origen indígena en la zona de Cuetzalan”, dijo Horacio en entrevista.

Explicó que para musicalizar la trayectoria del luchador Esteban Cruz y su homicidio, --- uno de los crímenes más importantes contra ambientalistas en América Latina --- fue elegido el son xochipitzahua, ritmo ritual con lo que se logra que al final la canción adquiera un toque esperanzador y no de derrota.

“El son ritual suele ser circular, por eso quien escucha se queda con el ritmo dando vuelta en la cabeza. La idea es que la muerte de Antonio sea comparada como una semilla que, cuando cae a la tierra, no muere (como cuando nos entierran en ataud) sino que esta semilla de lucha germina en la tierra para inspirar a otros a organizarse. De ese modo la muerte ya no es una derrota y si un reafirmar la vida por encima de la muerte”, dice el autor.

“Al final de la canción el mito surge para que desde el consciente colectivo los muertos sigan viviendo, inspiren y protejan; xochipitzahua es ritual de reafirmación de vida de los pueblos nahua”, destacó.

El músico precisó que el ritmo musical xochipitzahua es considerado como la raíz indígena más viva, cantado sólo con la lengua nahua cuya musicalidad en sí misma compone la pieza, por lo que fue elegido para narrar la vida y muerte de Antonio, entre otros sones que se mezclan con herencias mestizas, como los corridos, que carecen de este aspecto ritual e incluso místico.

“En el xochipitzahua se logra, y el ritmo y la letra van en torno a reafirmar vida y también la lucha, no como muerte sino como resurrección, insistiendo en el mito como modo de explicación antropológica de los pueblos”, acotó.

A la fecha, afirmó, Antonio Esteban marca una generación, por lo pronto su nombre lo llevan un nieto suyo y el Centro de Derechos Humanos en Acaxiloco, en la Sierra Norte de Puebla.

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