Política
Brota talante “Diazordacista” de Gabriel Biestro y los diputados de morena
No es solo un problema en Puebla, sino parece que la enfermedad autoritaria alcanza todos los ámbitos de Morena.
Foto / Agencia Enfoque
Ni cuando el PRI era la fuerza hegemónica y el morenovallismo el grupo dominante, en el Congreso local se habían impuesto medidas de corte “diazordacistas” como es utilizar a la policía para echar del recinto legislativo a ciudadanos “incomodos” y no permitir a la oposición debatir y subir a tribuna en la sección de asuntos generales de las sesiones públicas. Eso muestra con claridad que hay un talente autoritario, de todos los diputados de Morena, que son encabezados por Gabriel Biestro Medinilla.
No es solo un problema en Puebla, sino parece que la enfermedad autoritaria alcanza todos los ámbitos de Morena.
Resulta inaudito que Porfirio Muñoz Ledo siendo el primer senador de izquierda, en el sexenio salinista nunca se le negó el uso de la tribuna del Congreso de la Unión y los legisladores priistas, siempre fueron derrotados en el debate por quien provocó la ruptura política más grave que sufrió el PRI al crear la Corriente Democratizadora.
Y ahora, tres décadas después, en la Cámara de Diputados los miembros de la bancada de Morena han censurado a Porfirio Muñoz Ledo, uno de los artífices de la democratización del país.
Para el caso de Puebla lo mínimo que se esperaba en que en la LV legislatura local, que desde octubre de 2018 domina el movimiento lopezobradorista por medio de los diputados de Morena, el PES y el PT, es hubiera un mejor ambiente democrático, en el que se permitiera el libre debate de las ideas y se reflejara la pluralidad política y social del estado. Eso no ha existo, por el contrario parece que fuera un Congreso de la época del presidente Gustavo Díaz Ordaz, el mandatario paranoico que provocó una matanza de estudiantes porque creía que todas las críticas eran parte de una conspiración en su contra.
Hace un par de días, en la sesión en que se nombró a Gilberto Higuera Bernal como nuevo fiscal general del estado, se escuchó desde tribuna el malestar –muy legitimo y justificado– de María Luisa Núñez Borja, la fundadora del colectivo Voz de los Desaparecidos, quien calificó de “agachones” y “levantadedos” a los diputados por haber respaldado a un servidor púbico que ha sido un pésimo encargado de la procuración de justicia en el estado.
Luego de esa protesta, con el uso de la fuerza pública, María Luis Núñez fue desalojada del Congreso, mediante la aplicación de un protocolo que se aprobó la semana pasada y permite echar del Congreso a ciudadanos “incomodos”.
La orden de sacar a la dirigente de la Voz de los Desaparecidos la dio la legisladora priista Josefina García, pero fue respaldada por los diputados de Morena, que se olvidan que apenas hace unos meses eran la parte de la oposición que más protestas sociales ha encabezado en este país.
Queda claro que Gabriel Biestro Medinilla, Vianey García Romero o Tonantzin Fernández Díaz, quienes llegaron al Congreso representando la juventud y el cambio político, muestran su talente autoritario al ignorar que los calificativos de “agachones” y “levantadedos” son los epítetos más utilizado en los parlamentos del mundo.
No acaso en la reciente votación del Impeachment contra el presidente Donald Trump hubo sendos editoriales en The New York Times acusando que los senadores republicanos resolvieron el juicio político solo actuando como levantadedos, en lugar de investigar la llamada “Trama ucraniana”.
Las cosas no terminan ahí. Hace un par de semanas la legisladora Rocío García Olmedo –que es la diputada más valiente y congruente de la actual legislatura– denunció que la fracción de Morena acapara la tribuna del Congreso y además, corta las sesiones del pleno a las 3 de la tarde para que no haya asuntos generales y los miembros de la oposición no puedan hacer posicionamientos.
Esa disposición de cerrarle la tribuna la oposición, no se vio ni con el PRI ni con el morenovallismo.
Con todo y el control férreo que tuvieron en su momento el PRI y el morenovallismo, siempre hubo debate de los pocos o muchos diputados de oposición.
Ejemplos hay muchos: Jorge Méndez Spínola, Teodoro Lozano, Susana Wuotto Cruz, Alejandro López Bravo, Praxedis Ramírez, Guadencio Ruiz, Horacio Gaspar Lima o Socorro Quezada que como legisladores de izquierda fueron importantes tribunos y nunca les cerraron el micrófono. Tal como ahora lo hace Gabriel Biestro y los demás diputados de Morena.