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Deportes
Le rehuyó al tenis e incluso vaciló al futbol, pero amó con locura el trote percherón
Foto: Facebook / Wimbledon
Isabel II no era muy amante de todos, pero jamás desentendida del deporte. Quizás esa sea una de las cualidades que podemos resaltar de las y los monarcas en Inglaterra, país donde se practican algunos de los eventos deportivos más llamativos o con mayor renombre en el mundo; Wimbledon, la Premier League y el golf son solo algunos ejemplos.
El extenso periodo que ocupó como monarca de la Corona Británica le permitió acudir a distintas citas deportivas y presenciar los mejores eventos ocurridos en casi un siglo. Quizás el más destacado sea la Copa del Mundo de 1966, donde precisamente Inglaterra se coronó siendo anfitriona del certamen.
No obstante, el balompié no era su disciplina favorita a pesar de guardar un especial significado en la cultura británica.

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Siguiendo los pasos de la reina
Una vez ocurrida su coronación en 1953, Isabel II acudió a la final de la FA Cup como su primer evento deportivo. En esa celebración, el Blackpool venció al Bolton Wanderers.
Demoró mucho para tomar a uno de los equipos ingleses como su favorito, actuando siempre neutral, aunque eso no la libró del rumor de ser seguidora del West Ham United. Sin embargo, el español Cesc Fábregas dijo tiempo después de visitar junto con Arsenal el Palacio de Buckingham que la reina confesó ser fanática de los ‘Gunners’.
“El futbol es un negocio difícil y los futbolistas son prima donnas. Pero es un juego maravilloso”, comentó Isabel en algún tiempo.
Los ‘deportes blancos’
Durante su estancia en el reinado, Isabell II patrocinó la Royal and Ancient Golf Club de St. Andrews, algo que en realidad se trata de una costumbre entre monarcas reinantes practicada desde el Rey Guillermo IV en 1834. No obstante, Isabel II no practicaba el golf.
Ente sus posesiones no solo hay lujo, también fue patrona de la Rugby Football Union y la Welsh Rugby Union, que son las entidades encargadas de regular este deporte tanto en Inglaterra como en Gales.
Encabezaba además la All England Lawn Tennis and Croquet Club, uno de los sitios más emblemáticos del tenis en el mundo y que anualmente recibe el Torneo de Wimbledon. Cabe precisar que la exreina no era amante del deporte de la raqueta, pues a este certamen sobre césped solo acudió tres veces.
Su verdadera pasión
No era futbol, tenis, criquet ni mucho menos el rugby: Isabel II era fanática del hipismo, siendo este uno de los deportes más populares en el Reino Unido. La pasión por los caballos quizás sea herencia de familia, pero era su favorito.
Fueron distintas ocasiones en que Isabel manifestó su gran amor por estos animales y lo demostró siendo dueña de caballos pura sangre que ella misma crió. Poseía también toda una caballada con alrededor de 30 elementos con un valor que se acerca a los 40 mil euros cada uno, cuya manutención generaba un costo a la Corona Británica de casi un millón 200 mil euros al año, declaró El Confidencial.
Su hija, la Princesa Ana, ganó el campeonato European Eventing que se celebró en Burghley, en 1971, montando al caballo Doublet.
El deporte y las apuestas
No solo amaba montar a caballo, Isabel II también disfrutaba de apostar en carreras hípicas, actualizándose a menudo con noticias y estadísticas de carreras nacionales e internacionales. Sobre esto existe el rumor de que ganó varios millones de libras esterlinas en las últimas tres décadas, solo en apuestas de caballos.
Precisamente gracias a su afición era que se celebraba de manera anual la Royal Ascot, jornada de carreras de caballos que imponía un código de vestimenta peculiar al exigir a las y los asistentes usar sombrero. El hipódromo de Ascot, ubicado en Inglaterra, era uno de los más visitados en toda Europa precisamente por este evento.
Para sus últimos años de vida montar a caballo dejó de ser opción recurrente dado su edad, aunque posiblemente el último cabello que montó fue su poni de raza Fell, llamada Fern.
Foto: Facebook