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Cultura
Confiamos en que las semillas que sembró continuarán germinando gracias a sus compañeros de misión y seres queridos
Hugo Cabrera, un corazón subterráneo llega al cielo
Foto: FB de Herón Hernández
El espíritu rockero y deportista del estimado gestor y creador multidisciplinario Hugo Cabrera trascendió de las venas subterráneas del arte y la cultura de otredad al cielo de los estetas disidentes dejando una estela de reconocimiento y añoranza por su promotoría e inclusión de agrupaciones musicales, colectivos diversificados, intérpretes de artes vivas, cineastas, creadores de artes plásticas y audiovisuales, cirqueros, performers, etnógrafos, sociólogos, antropólogos, fotógrafos y periodistas.
A principio de los años noventa lo conocimos en la escena del teatro independiente del grupo A trasluz con la pieza de ruptura de la nueva dramaturgia mexicana Los negros pájaros del adiós de Óscar Liera dirigida por Willy Cabello.
Luego coincidimos en un ‘toquín’ de uno de los varios grupos emergentes del rock poblano, el suyo La cándida Eréndira, en la que intercambiamos ‘palomazos’ en la batería cerca de Ciudad Universitaria.
El Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos también fue un escenario de coincidencia performática y discursiva para reflexionar teórica y estéticamente sobre las fronteras y la migración. Este foco en los derechos humanos, la cultura de paz y la no discriminación, tuvo su cauce en la obra 4 J en la que Hugo interpretó a Jimi Hendrix.
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Reafirmándose en corto la convicción de que el lenguaje sensible de la expresión artística, más la gestión de políticas y prácticas culturales horizontales, suman a la democratización de los mensajes críticos transmitidos con registros accesibles a distintas audiencias.
Su amplia faceta como periodista cultural en radio, medios impresos y digitales evidencian su calidad humana y su genuino compromiso con las masas, en muchos casos soslayadas por el sistema o las empobrecidas tendencias de las industrias culturales. En este ámbito sus aportes a la par de su equipo expandieron su influjo allende las fronteras afincando lazos internacionales de intercambio de obra creativa y de impulso a las trayectorias de los artistas fieles a su narrativa y estilo.
Pero no somos eternos. Nacemos con la muerte y en algún momento nos llega la hora. La muerte súbita ocurre incluso entre deportistas psicofísicamente sanos y en la plenitud de su carrera.
Es sabido, el término muerte súbita se comprende en el futbol como un recurso para que se dé el desempate entre los equipos en pugna. Quien logre más goles en las contadas oportunidades de tirar el balón para penetrar la portería del oponente, gana; así sucede en este popular juego deportivo. Pero, cuando la muerte súbita llega a la cancha y fulmina a un jugador, ¿quién gana?
En deportes tan apasionantes con el balón pie, el corazón se la juega. Tal vez por eso se considera a algunas finales entre equipos adorados como partidos cardíacos. Así pasa, la afectividad psico emotiva impacta en los jugadores, en los espectadores y en mucha de la población que se vincula a las cadenas socioeconómicas que mueve el futbol.
Tal vez la cascarita futbolera y la cultivación sonora de los entornos los continuará Hugo Cabrera en el cosmos de los creadores de mejores condiciones de vida y desempeño para todas las personas.
Nos duele su partida, sin embargo, confiamos que las semillas sembradas por Hugo continuarán germinando gracias a la suma de esfuerzos de sus compañeros de misión y más aún de sus seres queridos.
