Te puede interesar:
Atlixco se llena de fe y tradición con fiesta a la Virgen de la ...
Municipios
Las figuras surgieron originalmente como una forma de burla indígena hacia la imposición de la religión católica
Foto: Especial
Los imponentes muñecos de cartonería, conocidos como mojigangas, que hoy alegran las fiestas tradicionales de Atlixco con su sonrisa amplia y brazos extendidos, surgieron originalmente como una forma de burla indígena hacia la imposición de la religión católica durante la evangelización.
Así lo explicó la antropóloga Adriana Romero Tetzicatl, quien ha trabajado durante años con el promotor cultural Raymond Stage Noel “Cayuqui”, creador del festival Huey Atlixcáyotl y considerado el padre de las mojigangas en su versión contemporánea.
De acuerdo con Romero Tetzicatl, fue en 1972 cuando Cayuqui elaboró la primera mojiganga con figura masculina y, al año siguiente, la femenina. Ambas figuras, con hasta cuatro metros de altura, fueron confeccionadas originalmente con bambú, estambre y tela.
Aunque ahora su estructura es metálica y sus rasgos faciales más definidos, Cayuqui consideraba que una mojiganga no debía ser perfecta, ya que debía conservar su esencia popular y artesanal.
Te puede interesar:
Atlixco se llena de fe y tradición con fiesta a la Virgen de la ...
Estas figuras, recordó, fueron diseñadas para anunciar las fiestas en los convites, cumpliendo la función de invitar al pueblo a participar en las celebraciones, como lo concibió su creador hace más de seis décadas.
“Las mojigangas en si surgen hasta 1972, que es cuando Cayuqui se dedica a su elaboración. El hace la primera mojiganga hombre, posteriormente al año le suma la mojiganga mujer (…). Llegan a tener una altura de cuatro metros. Su estructura hoy en día por lo general es metálica, la forma de las caras vemos aquí se ven más estilizadas, pero él no está de acuerdo con esto, porque señala que la manifestación de la mano del artista es amorfa, no hay una mojiganga perfecta”, relató.
Romero explicó que el origen de las mojigangas data de la época de la evangelización, cuando los españoles usaban muñecos de gran tamaño con forma humana para atraer a los indígenas a las festividades religiosas.
En respuesta, los pueblos originarios empezaron a crear sus propias figuras como una forma de mofa y resistencia, vistiéndolas con trajes adaptados a su cosmovisión.
“Cuando llega la evangelización, una de las formas que usan los conquistadores es este tipo de muñecos de estructura con figura humanas, porque en España así lo hacían (…). Más adelante los indígenas tratan de imitarlos utilizando a las mojigangas como burla a lo que ellos intentaban imponerles, por parte de su religión, es por ello que también hacen estas estructuras y por eso el rostro no es perfecto, porque es una forma de mofa a lo que intentaban inculcarles”, detalló la antropóloga.
Actualmente, las mojigangas representan la identidad local. Empresas, escuelas y organizaciones participan en el desfile vistiéndolas según sus valores o actividades, lo cual refuerza su papel como símbolo comunitario. “Muchas empresas visten a la mojiganga y no precisamente con trajes tradicionales, pero eso también nos representa”, apuntó.
Además, la antropóloga celebró que hoy estos personajes se hayan convertido en producto turístico, al ser incluidos en bodas tradicionales atlixquenses como un servicio. Este rescate cultural ha permitido revivir rituales y costumbres que estaban en riesgo de desaparecer.
Asimismo, hizo un llamado a los atlixquenses, especialmente a los jóvenes, a involucrarse más activamente en el festival Atlixcáyotl para garantizar la continuidad de estas tradiciones. (APP)