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Nación
Este conteo, basado en reportes de prensa e investigaciones propias, se elevó a 80 casos
Menores de edad temiendo ser violentadas
Foto: Gaceta UNAM
En los primeros siete meses de 2025, México tuvo 35 menores de 10 años asesinadas, principalmente por sus propios familiares, de acuerdo con el registro de la activista Frida Guerrera.
Este conteo, basado en reportes de prensa e investigaciones propias, se elevó a aproximadamente 80 casos si se incluyen niños víctimas de violencia intrafamiliar.
Guerrera, quien dedica su vida a documentar el feminicidio infantil, subrayó la gravedad del problema: “No queremos aceptar que existe”.
Su trabajo reveló que los agresores son cada vez más jóvenes, muchos de ellos adolescentes que, amparados por la impunidad, cometen crímenes con dolo.
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Estos jóvenes suelen salir de los Centros de Internamiento tras apenas cinco años, sin programas efectivos de rehabilitación.
Para la activista, las leyes deben priorizar la gravedad del delito sobre la edad del agresor: “Si asesinas, debes ser juzgado como adulto”, mencionó la activista en una entrevista con Infobae México.
Un caso que ilustra que los asesinatos infantiles ya no sólo se centran en el género es el de Fernando, un niño de Los Reyes, La Paz, en el Estado de México, asesinado en agosto de 2025 tras ser secuestrado por una deuda de mil pesos de su madre.
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Guerrera relata que una vecina escuchó los maltratos, pero no actuó ni alertó a las autoridades. “La indiferencia es total, tanto de autoridades como de la sociedad”.
Para la activista, este crimen no se explica sólo por la deuda: “Matar porque pueden hacerlo, porque hay impunidad y placer en tener poder sobre alguien más”.
Guerrera señaló que estos actos se normalizaron al punto de no generar alarma social, convirtiendo a niñas y niños en blancos vulnerables.
La falta de consecuencias para los agresores, sumada a la baja tolerancia a la frustración de las nuevas generaciones, agrava la deshumanización, donde la infancia es vista como presa fácil.
La activista también criticó la ineficacia de instituciones como la Secretaría de las Mujeres, liderada por Citlalli Hernández.
A pesar de sus gestiones personales, Guerrera mencionó no haber visto avances ni seguimiento en los casos reportados.
“No veo programas reales que funcionen contra la violencia hacia mujeres, niñas y niños”, afirma, calificando a la Secretaría como “un departamento de quejas que no funciona”.
Además, hizo un llamado a los medios para evitar difundir detalles innecesarios, como descripciones de autopsias, que pueden revictimizar a los fallecidos.
Su mensaje final fue: “Guardar silencio ante la violencia contra la infancia nos convierte en cómplices por omisión”. (PSR)