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Nación
La iniciativa busca fortalecer el acceso a la cultura y fomentar la lectura entre la población
Libros apilados y Logo SAT
Foto: e-consulta
El Gobierno de México a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT) propuso en la Ley de Ingresos de la Federación 2026 que para la procedencia de la deducción de los libros que hayan perdido su valor comercial, antes de ser destruidos, sean ofrecidos en donación a instituciones educativas, culturales y organizaciones autorizadas para recibir donativos.
La iniciativa fortalece el acceso a la cultura y fomenta la lectura entre la población, asegurando que los materiales literarios, artísticos, científicos, técnicos y educativos tengan una segunda vida en beneficio de la sociedad.
De acuerdo con la propuesta del Ejecutivo federal, los contribuyentes que se dediquen a la venta de libros, podrán deducir de sus inventarios los libros deteriorados o sin valor, siempre que primero sean ofrecidos en donación a entidades públicas, organismos internacionales o donatarias autorizadas dedicadas a fomentar la implementación de medidas que permitan elevar el nivel cultural de la población del país.
La propuesta que se somete a consideración en la Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio 2026, consiste en que cuando los contribuyentes que enajenen libros, pretendan deducir del impuesto sobre la renta el inventario que haya perdido su valor, antes de proceder a su destrucción, como lo requiere el artículo 27, fracción XX de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, deberán ser ofrecidos en donación a la federación, entidades federativas, municipios u otros organismos cuyo objeto sea la promoción y el fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico.
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Asimismo, se plantea mantener el estímulo fiscal a personas físicas y morales que enajenen libros, periódicos y revistas, cuyos ingresos anuales no superen los 6 millones de pesos y al menos 90 por ciento de los mismos provenga de dichas ventas.
El beneficio consistirá en una deducción adicional de 8 por ciento sobre el costo de adquisición de estos materiales, lo que representa un incentivo para el sector editorial y de distribución.
Esta propuesta busca que los beneficios fiscales no sólo apoyen a los contribuyentes del sector, sino que también se traduzcan en un impacto social positivo a través de la promoción de la lectura en todo el país. (DFD)