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Conoce los elementos esenciales del altar y su significado simbólico
Estos son los elementos que no pueden faltar en tu ofrenda de muertos
Foto: Agencia Gran Angular
A unos días de la celebración del Día de Muertos 2025, familias en todo México preparan sus ofrendas, espacios que reciben a los espíritus de los difuntos.
La colocación del altar combina tradición, simbolismo y memoria, con elementos que guían y homenajean a quienes regresan por unos días.
El altar incluye fotografías del difunto, que ocupan la parte más alta, y cruces, que representan la purificación y protección de los espíritus.
Copal e incienso limpian la energía del espacio, mientras que velas y veladoras iluminan el camino hacia el altar. El papel picado simboliza el aire, un elemento esencial en toda ofrenda.
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La comida y bebida son fundamentales: platillos favoritos, frutas, mole, tamales y pan de muerto permiten que las almas disfruten su regreso.
Un vaso de agua sacia la sed de los visitantes espirituales y la sal purifica y estabiliza la energía del espacio.
Las flores, especialmente el cempasúchil, guían a los espíritus con su color y aroma, mientras que las calaveritas de azúcar o chocolate representan la muerte y la aceptación de su ciclo.
Algunos altares incluyen objetos personales del difunto, tapetes de aserrín y arcos florales, que simbolizan el portal entre el mundo terrenal y el espiritual.
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La estructura del altar puede variar de tres a siete niveles, según tradición familiar o espacio disponible. Cada nivel tiene un propósito: desde la tierra y purificación hasta recuerdos, luz, elementos religiosos y conexión con el más allá.
La ofrenda de Día de Muertos no solo es decoración, sino un puente que permite a los vivos recordar y convivir simbólicamente con sus seres queridos, preservando historias, sabores y memorias que fortalecen la identidad cultural de México.
Se recomienda colocar el altar a más tardar el 27 de octubre, dedicado a las almas que murieron de manera trágica, mientras que los días 30 y 31 se reservan para los niños fallecidos sin bautizar.
La tradición indica retirar la ofrenda el 3 de noviembre, aunque algunas familias esperan hasta el 4 de noviembre. (LV)