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Cultura
En 2016, María Luisa Balbuena obtuvo el tercer lugar nacional en el Gran Premio de Arte Popular organizado por FONART
¿Quién era María Luisa Balbuena, artesana del barro policromado
Foto: Redes Sociales
La artesana María Luisa Balbuena Palacios, originaria de Izúcar de Matamoros, murió dejando una trayectoria que explica quién creó, cómo desarrolló y por qué fortaleció la tradición del barro policromado, una práctica que su familia mantiene activa desde hace décadas.
Su historia permite entender la evolución de este oficio y su influencia en México y en el extranjero.
La maestra aprendió el trabajo del barro a finales de los años sesenta, cuando ingresó al taller familiar tras su matrimonio con Heriberto Castillo Orta.
Participó en distintas etapas de producción y comenzó a restaurar piezas dañadas para comercializarlas. Con los ingresos obtenidos adquirió el terreno donde su familia se estableció en 1992, tras la quiebra del taller original un año antes.
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En 1995 enfrentó un nuevo desafío cuando su esposo dejó el hogar y el negocio, situación que la llevó a reorganizar el taller junto con sus hijos Jorge, Ulises y Zuleica.
Desde entonces, mantuvieron la producción de Árboles de la Vida y otras piezas de barro policromado, consolidando una marca que años después sería reconocida como “Artesanías Castillo Balbuena”.
Su trayectoria registró hitos que dieron visibilidad a la artesanía izucarense. En 2016 obtuvo el tercer lugar nacional en el Gran Premio de Arte Popular, organizado por FONART, y en 2018 se convirtió en la primera maestra artesana en presentar una exposición individual en el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario.
Estas participaciones fortalecieron la presencia de su obra en espacios culturales y ferias nacionales.
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Las piezas creadas en su taller llegaron a países como Japón, Australia y Dinamarca, impulsadas por coleccionistas y especialistas que reconocieron su valor artístico.
Escritores como Eli Bartra y Max Kerlow documentaron su trabajo, mientras que algunas obras aparecieron en producciones cinematográficas mexicanas gracias a adquisiciones realizadas por el cineasta Isaac Kerlow.
Además de su producción, la artesana compartió su conocimiento con otras mujeres, especialmente madres solteras, a quienes ofreció talleres para aprender el oficio.
Su influencia permaneció en proyectos comunitarios y en la formación de nuevas generaciones dedicadas al barro policromado. (LV)