Te puede interesar:
Lo que ocurre en El Batán: hospital psiquiátrico de abusos y vi...
Salud
e-consulta buscó al médico para conocer sobre el entorno laboral hostil pero no estaba en la Unidad de Medicina Familiar
Clínica 2 del IMSS en Puebla y oficina de Medicina Familiar
Foto: Ricardo Juárez
El acoso laboral dentro de la Clínica 2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) escaló a un nivel alarmante cuando una trabajadora estuvo al borde del suicidio tras una serie de agresiones verbales, psicológicas y abusos de poder por parte del jefe del Servicio de Medicina Familiar.
Lo ocurrido no fue un hecho aislado, sino el punto de quiebre de una cadena de hostigamientos que, durante meses, deterioraron gravemente la salud física y emocional de la afectada.
En una entrevista para e-consulta la denunciante, decidió alzar la voz luego de que una agresión detonara una crisis que la llevó a urgencias y la dejó al límite de quitarse la vida.
A la par, e-consulta acudió a la Clínica 2 del IMSS para entrevistar al jefe en cuestión, pero no se encontró en su lugar, en el sitio informaron que la comunicación debía venir de la Delegación del IMSS, que a su vez dijo que la postura es la misma desde el 30 de diciembre del año pasado.
Te puede interesar:
Lo que ocurre en El Batán: hospital psiquiátrico de abusos y vi...
El 2 de octubre de 2025 marcó un antes y un después en su vida, pues aquella tarde, mientras desempeñaba sus labores habituales en el área de consulta externa, la trabajadora entregó una credencial a un derechohabiente, sin embargo, tras aplicarse gel antibacterial, la credencial le fue devuelta ligeramente húmeda.
La reacción del derechohabiente fue inmediata, estalló en furia y comenzó a insultarla, a gritarle y a exigir explicaciones frente a otros usuarios, pero la situación no se quedó ahí. El sujeto incluso incitó a otros derechohabientes a molestarse y a reclamar, generando un ambiente de tensión.
En medio del caos, la trabajadora observó pasar al doctor Enrique Francisco H., jefe del Servicio de Medicina Familiar, quien lejos de intervenir para calmar los ánimos, comenzó a exigirle públicamente que proporcionara su nombre al paciente, una y otra vez, incrementando la presión y su exposición frente a los presentes.
Te puede interesar:
Secretaría de Salud suma 19 quejas por acoso laboral en lo que v...
La situación hizo que la carga emocional fuera insostenible, la afectada comenzó a experimentar una crisis severa de ansiedad y estrés y, minutos después, perdió el conocimiento, presentando múltiples convulsiones.
Esta situación no solo dejó secuelas físicas, se convirtió en un detonante de una crisis emocional que la llevo a cuestionarse si debería quitarse la vida.
Lo ocurrido aquel día fue la chispa final dentro de un entorno laboral hostil que la trabajadora ya había denunciado en repetidas ocasiones, sin obtener respuesta ni protección alguna.
Por la situación se levantó un acta de hechos el 6 de octubre, dirigido a la directora de la Clínica, Nayelly Isabel Palacios Ramírez, quien puso un sello de recibido dos días después y se mandó copia al sindicato, pero sin éxito alguno.
Durante meses, estuvo expuesta a un trato de violencia y humillación dentro de su propio centro de trabajo.
De acuerdo con su testimonio, el jefe del Servicio de Medicina Familiar la sometía de manera constante a burlas, gritos y descalificaciones públicas, utilizando su condición de salud como un mecanismo de intimidación.
Además, su acoso llegó a lo físico y a la invasión de su espacio personal: desde asustarla por detrás hasta ponerle el pie de manera intencional, acciones que incrementaban su sensación de vulnerabilidad y miedo.
En uno de los episodios más graves, el médico le hizo notar que, por ser una mujer con problemas de salud, no debía trabajar en el hospital.
Este tipo de comentarios, repetidos en un ambiente laboral que debía ser seguro, provocaron un profundo daño emocional y mental en la trabajadora.
Estas formas de acoso tuvieron consecuencias médicas graves en su salud. El estrés constante al que fue sometida detonó crisis epilépticas, descontrol de la presión arterial y episodios recurrentes que la obligaron a ingresar en repetidas ocasiones al área de urgencias.
A pesar de que sus superiores y el sindicato tenían conocimiento de la situación, la respuesta institucional fue mínima. En lugar de sancionar al agresor, a ella la cambiaron varias veces de consultorio. Incluso, tras una hospitalización por hipertensión, el médico intentó levantarle un acta por ausentismo, que solo fue detenida gracias a la intervención de una compañera.
El 10 de diciembre su compañera de trabajo volvió a mandar un segundo escrito a la directora, argumentando que el trato del jefe contravenía el Contrato Colectivo de Trabajo, ese documento lo firmó la Laura Villegas Meza, representante sindical, el doctor José Israel López Ramírez, Jefe de Servicios Médicos, e incluso Enrique Francisco H.
Sin embargo, a pesar de las actas y constancias documentales que se dejaban nada cambiaba para mejorar.
Todo este desgaste emocional llevó a la afectada a tomar terapia psicológica, pues el miedo, la ansiedad y la sensación de estar en peligro ya son parte de su día a día. Incluso relata que el simple hecho de cruzarse con él o escuchar su nombre detona en su cuerpo una reacción de alerta.
“No estamos hablando de la vida cotidiana, estamos hablando del trabajo, del lugar donde pasas la mayor parte del día”, expresó.
Para ella, el mayor dolor no es solo el acoso, sino la indiferencia de una institución que no controla ni evita que pases estas situaciones.
La denunciante pidió que su nombre no sea revelado por temor a represalias, pero decidió contar su historia con el objetivo de visibilizar el daño real que el acoso laboral provoca y exigir que el IMSS actúe antes de que una tragedia ocurra.
Este caso deja al descubierto que el presunto abuso de poder del doctor Enrique no solo permanece sin sanción, sino que se ya se convirtió en un factor de riesgo para la salud mental del personal.
e-consulta fue a buscar al doctor señalado para conocer su postura sobre estos señalamientos, sin embargo, al llegar a lugar el implicado no se encontraba en la Clínica 2 del IMSS, ya que, de acuerdo con personal del lugar, se encontraba en un curso y su oficina permanecía cerrada.
Incluso, el mismo personal informó que para obtener una entrevista con el médico es necesario realizar una solicitud formal a través del área de comunicación social.
Asimismo, se solicitó una postura oficial a la delegación con la persona encargada de comunicación, pero la respuesta enviada fue un comunicado que corresponde al emitido el pasado 30 de diciembre de 2025, cuando salieron a la luz los primeros casos de abuso. (CR)